26 de julio 2023 - 00:00

Frente a una nueva oportunidad

Las elecciones presidenciales siempre ofrecen la oportunidad de iniciar una nueva etapa, con apoyos políticos y expectativas renovadas. Esto no debe distraernos del presente, ya que es desde ahora cuando construye el futuro.

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Los argentinos tendremos la oportunidad de elegir un nuevo presidente/a este año. Se celebran y consolidan 40 años de democracia; la mejor forma de gobierno conocida, consagrada en nuestra Constitución y abrazada por el pueblo.

Una de las “deudas” de nuestra democracia es el bienestar económico de sus habitantes; cuatro de cada diez argentinos son pobres.

Las elecciones presidenciales siempre ofrecen la oportunidad de iniciar una nueva etapa, con apoyos políticos y expectativas renovadas. Esto no debe distraernos del presente, ya que es desde ahora cuando construye el futuro.

VOLVER A CRECER

Reducir en forma sostenida la pobreza requiere mantener un robusto crecimiento de la actividad económica durante muchos años. Las oportunidades a nivel internacional y las numerosas potencialidades de nuestro país y su gente permiten ser optimistas al respecto.

Una de las condiciones necesarias para generar crecimiento sostenido es el aumento del crédito.

La relación crédito bancario con respecto al PBI de Argentina es la más baja del continente, en torno al 8%, mientras que el promedio Latinoamérica es superior al 50%.

Las estimaciones de ADEBA relevan que, con las condiciones adecuadas, en dos años la bancarización (créditos/PBI) puede aumentar del 8% actual a niveles de entre el 12% y 15%. Esto equivaldría a un aumento de los créditos de hasta $9.000 miles de millones, equivalente a más de u$s30.000 millones. A cinco años se puede aspirar a una bancarización del 25% del PBI.

LOS BANCOS ESTÁN PREPARADOS

Los bancos en general y la banca privada nacional en particular, cuentan con el capital para duplicar el nivel de bancarización. La banca también tiene la liquidez para la parte inicial de dicho proceso de expansión del crédito y el resto surgirá del aumento progresivo de los depósitos.

Por otro lado, los bancos poseen equipos altamente capacitados y la tecnología necesaria para la generación y distribución de créditos en forma masiva. El sistema financiero ha logrado en los últimos años una altísima “capilaridad digital” (existen más de 94 millones de cuentas bancarias, prácticamente todas las personas tienen al menos una cuenta) a lo que se suma su accesibilidad física, a través de una red de 5.000 sucursales y más de 26.000 cajeros automáticos y terminales de autoservicio distribuidas en todo el país.

LA PARTE DEL ESTADO

Para lograr que el desarrollo del crédito potencie el crecimiento económico, es necesario que el Estado, en el ámbito de sus funciones, ofrezca las condiciones necesarias para que la banca despliegue todo su potencial. Estas condiciones pueden resumirse en cuatro grandes temas:

  • Estabilizar la macroeconómica y moneda. Se requiere bajar el gasto público a niveles históricos, reconstituir la solvencia fiscal, contar con una moneda estable y una macroeconomía previsible. Los argentinos podemos y debemos tener una moneda estable. Dolarizar sería resignarse a que, como país y sociedad, no podemos hacer las cosas bien como para tener una moneda confiable. Los esfuerzos necesarios para implementar una dolarización exitosa son muy similares a los que se necesitan para tener una moneda estable.
  • Eliminar los impuestos distorsivos que afectan a la actividad y reducción de las retenciones y percepciones. Gran parte de la baja bancarización argentina se explica por la exorbitante carga impositiva que deben soportar los usuarios del sistema financiero en los tres niveles de gobierno.
  • Desmantelar las tasas máximas y mínimas. Existen tasas máximas sobre préstamos y sobre financiación de tarjeta de créditos que generan exclusión de los sectores que requieren mayores tasas para su atención. También existen regulaciones que establecen tasas mínimas para los depósitos a plazos, que aumentan el costo fondeo, limitan la competencia y acortan los plazos.
  • Promover la seguridad jurídica. El sistema financiero debe ser capaz de atraer recursos a mediano y largo plazo para financiar los préstamos. Para ello se requiere confianza en las instituciones y seguridad jurídica. El Poder Ejecutivo y el Congreso deben abstenerse en intervenir en los contratos convenidos entre privados. La reciente aprobación en Diputados del proyecto de créditos hipotecarios UVA es un ejemplo de acciones que debilitan la seguridad jurídica de los contratos.

Tenemos lo principal: la democracia. Es deber de los sectores políticos generar las condiciones adecuadas para el crecimiento económico y responsabilidad del sector privado llevarlo adelante.

(*) Presidente de la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA)

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