18 de enero 2007 - 00:00

Alarma por ola de robos a casas de funcionarios

Felipe Solá
Felipe Solá
El que abrió la mala racha para los políticos (preocupante señal para el inicio de un año electoral, diría algún puntero con ribetes esotéricos) fue el mandatario bonaerense Felipe Solá, quien sintió en carne propia la «sensación de inseguridad» cuando asaltaron su casa en Chapadmalal.

También se sumó a la poco apetecible lista el diputado nacional por Río Negro Julio Arriaga, quien en su último día de vacaciones en Miramar sufrió el asalto de la casa en la que se hospedaba, además del robo de su auto.

Una suerte parecida tuvo el legislador provincial de Tierra del Fuego, Rubén Sciutto, de vacaciones por esas horas en La Feliz. Al fueguino los amigos de lo ajeno le violentaron una ventana de la vivienda que alquila en Río Grande, tras lo cual se llevaron un televisor de plasma de 42 pulgadas, un minicomponente y un reproductor de DVD, además de joyas.

Pocos días después, fue el turno del intendente de la capital de Catamarca, Ricardo Guzmán, quien ni siquiera tuvo el consuelo de refugiarse en el relax de las vacaciones.

Todavía sumergido en las calientes discusiones en materia de candidaturas 2007 (había asistido a una convención del radicalismo), se encontró al regresar a su casa con que le faltaban varios elementos de computación y electrónica.

Pero al menos Solá, Guzmán, Arriaga y Sciutto pueden agradecer no haberse vistos involucrados en episodios de violencia. No fue el caso del fiscal adjunto anticorrupción de Chubut, Manuel Cimadevilla, ya que tres delincuentes armados y encapuchados irrumpieron en la casa en la que se encontraba en la tranquila Playa Unión, lo golpearon y luego huyeron en el automóvil de su esposa, con joyas, documentos, dinero en efectivo y su celular.

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