El desayuno no se toma vacaciones

Ambito Nacional

¡No te vayas sin desayunar! Hemos escuchado esta frase repetida hasta el cansancio de muchos padres a lo largo de generaciones. Los beneficios de tomar un buen desayuno son bien conocidos. Sin embargo, los cambios en las costumbres alimentarias relacionados con las vacaciones pueden influir negativamente en el consumo de la primera comida del día.

El cambio en las rutinas, dormir un poco más, salir apurados a la playa o de excursión, nos puede alterar el hábito de desayunar como lo hacemos en casa. Las vacaciones en algunos casos nos llevan a tomar desayunos ligeros, poco variados e incompletos que no cubren adecuadamente las necesidades nutricionales y energéticas de niños y adultos.

A diferencia de otras ingestas a lo largo del día, esta comida, es la que rompe una situación de ayuno, y supone un reordenamiento metabólico. El tiempo de éste puede ser variable, pero en general oscila entre 10-12 horas desde la última ingesta realizada el día anterior.

Las evidencias que relacionan al hábito del desayuno con la salud lo hacen también suponiendo un desayuno de calidad, no solo en cuanto a su contenido energético, sino también en cuanto a la frecuencia en que se consume y al tipo de alimentos que lo componen, que por otra parte también debe adaptarse a las necesidades y circunstancias personales. Desayunar regularmente se ha asociado a mejoras en el rendimiento físico e intelectual y se considera un marcador positivo en la prevención del sobrepeso.

Nuestro organismo no se toma vacaciones y los nutrientes esenciales como el calcio, la vitamina D, vitamina A, hierro, zinc, vitamina C, entre otros, siguen siendo actores principales en la salud. Un desayuno de calidad es aquel en donde incorporamos alimentos de diferentes grupos que nos aportan distintos nutrientes, como pueden ser: lácteos, frutas y carbohidratos preferentemente integrales, pudiendo también incorporarse alimentos como el huevo o frutos secos. No importa que se trate de un desayuno sencillo como un vaso de leche y un trozo de pan o una versión más elaborada, que incluya otro tipo de preparaciones, el esfuerzo por hacerlo nutritivo vale más que suspender nuestro desayuno durante este período.

Dentro de los lácteos, la leche, que puede consumirse por su versatilidad, tanto fría como caliente, mezclada con distintas infusiones, o licuada con frutas o con avena, por ejemplo, es una forma excelente y totalmente natural de incorporar proteínas de buena calidad, calcio, fósforo, magnesio, zinc, potasio, vitaminas A, D y del complejo B.

Actualmente existen nuevas opciones para aquellas personas que buscan alternativas para sus desayunos. Las bebidas vegetales son una de ellas y se aconseja elegir aquellas que estén fortificadas con calcio. Estas bebidas pueden usarse para preparar smoothies, licuados, panqueques y budines que se pueden combinar con diversas frutas de estación.

Las vacaciones son una excelente oportunidad para fomentar hábitos alimentarios saludables porque no existe presión horaria ni actividades extracurriculares. Lo ideal es levantarnos sin apuro a la mañana, prepararnos un buen desayuno y disfrutar de este momento del día antes de salir a disfrutar de la playa, la pile o la montaña.

Sin embargo, suele suceder que estemos apurados, o que no tengamos apetito ni bien nos levantamos; en este caso la ingesta de alimentos puede ir siendo realizada durante la mañana hasta completar esta comida.

Un desayuno saludable recarga al organismo beneficiando el estado general de salud y nos da la oportunidad de empezar cada día con una comida saludable y nutritiva. Recordemos que el desayuno no se toma vacaciones.

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