12 de noviembre 2003 - 00:00

Alvarez echó a Casafús por sospechas de enriquecimiento

En paralelo, el segundo de la fuerza, el comisario Claudio Smith (anoche fue reemplazado por el comisario general Carlos Alberto Pérez), pidió su pase a «disponibilidad de personal», figura que no implica retiro ni expulsión de la fuerza. De esa manera, del trío de conducción anoche sólo quedó en pie el subjefe, Eduardo Colaci.Por decisión de Felipe Solá, la cúpula máxima de la Policía sufrió otra purga ratificando un ciclo inalterable que se inició con la remoción meses atrás del entonces jefe Alberto Sobrado, a quien se le detectó una cuenta no declarada en un banco del exterior.
A su vez,
desde que asumió como ministro hace 40 días, Alvarez aplicó dos purgas en los niveles máximos de la Policía. A una semana de jurar corrió de sus cargos a Julio César Frutos y Héctor Díaz, por entonces 2° y 3° en la línea de mando de la Bonaerense. Todo un récord.
En aquella ocasión, Frutos y Díaz pidieron el pase a disponibilidad de personal para que la Oficina de Asuntos Internos de la cartera de Seguridad investigue su situación patrimonial. Sobre ambos, como con Casafús y Smith, pesaban sospechas sobre sus bienes.
Lo llamativo es que unas horas antes de que Solá, junto a Alvarez, decida desplazar a Casafús, Asuntos Internos respaldó documentalmente al jefe antisecuestros al negar la información que le atribuía ser propietario de una flota de camiones, veleros y hasta un vehículo de 40 mil dólares.
Pero ya es una práctica común que en estos casos operan
mecanismos, simulaciones, para evitar la expulsión lisa y llana de los comisarios.
Casafús, por ejemplo, convino que pedía el pase a retiro y que Alvarez se lo aceptaba. Sin embargo, su desplazamiento de la fuerza estaba decidido hace tiempo aún antes de las quejas expresadas por
Néstor Kirchner respecto de la labor de los jefes de la Bonaerense.
De hecho, apenas desembarcó en La Plata, Alvarez anticipó en ronda privada que removería a Casafús. Pero que tenía un problema de difícil resolución:
no había dentro de la Policía otro uniformado que pudiese reemplazarse con eficiencia en la Brigada Antisecuestros.
Algo parecido ocurrió con Smith que en algún momento fue nominado para asumir como jefe policial, para ocupar la vacante técnica que dejó Sobrado cuando fue dado de baja. Ayer, el comisario -hijo de
Santos Smith, un entenado de Eduardo Duhalde- pidió su pase a disponibilidad.
«Con los ataques de que soy víctima no puedo seguir trabajando. Prefiero pasar a disponibilidad para que se me investigue y se aclare todo», le dijo el comisario anoche a este diario.
En tanto, la Justicia avanzó otro paso ayer en
la causa contra comisarios bonaerenses sospechados de enriquecimiento ilícito al solicitar la detención de Omar Carreiras y profundizar la pesquisa sobre Alberto Sobrado, ex jefe de la fuerza. La primera medida la tomó el fiscal platense Víctor Violini en tanto la segunda corrió por cuenta de su par Daniel Urriza, que pedirá información a bancos de las Islas Cayman sobre presuntos movimientos financieros de Sobrado.
Violini en tanto dictó esa orden a dos anteriores -sobre los comisarios
Basilio Barchuk y Antonio Mercado- pero todavía no hubo resolución por un conflicto en el ámbito de la Justicia de Garantías.

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