17 de marzo 2008 - 00:00

Anunciarían repatriación definitiva de los ahorros

Santa Cruz - La búsqueda de cierta independencia en el manejo del poder santacruceño, reflejada en torno al destino de los fondos que la provincia depositó en el exterior, parecen haber generado al gobernador Daniel Peralta los primeros cortocircuitos con Néstor Kirchner.
Kirchner y Peralta se conocen desde hace años, y alguna vez estuvieron en lineamientos distintos, pero con el paso de los años forjaron una relación de amistad, al punto que el ex mandatario lo ungió para el cargo, incluso a costa de la candidatura de su hermana Alicia.
«Son amigos y esa amistad está intacta», aseguró un hombre muy cercano a Peralta, consultado sobre cuál es la relación que existe hoy entre el mandatario santacruceño y el ex presidente Kirchner.
Acotó que precisamente esa condición de «amigos» permite al gobernador discutir «mano a mano con Néstor».
Sin embargo, en las últimas semanas los rumores de debates por el poder han ganado los pasillos de la Casa de Gobierno.
Para algunos tiene que ver con que el gobernador santacruceño busca manejar la provincia «con tropa propia», mientras que para otros la disputa va más allá de simples nombres y está ligada al manejo de la obra pública y de los 532 millones de dólares que Santa Cruz mantiene depositados en el exterior.
Pero básicamente lo que desvela a Peralta es encontrar el punto medio en su relación con el ex presidente, que le permita hacer lo que no pudieron sus antecesores: gobernar con la suficiente autonomía que le otorgue el poder de mando, que como gobernador le corresponde, en el pago chico de Kirchner.
«Acá hay un gobernador», dijo el día que asumió luego de la renuncia de Carlos Sancho el 11 de mayo pasado, y ahora Peralta apuesta todas sus fichas a transformar esa frase en una realidad.
Precisamente, la cuestión de los fondos extraordinarios es parte de esa apuesta, luego de que el mandatario provincial reconociera que parte de ese dinero continúa en Suiza.
Peralta está convencido de que esos fondos deben ser volcados al desarrollo de la provincia, básicamente en las obras que permitan a Santa Cruz atraer inversiones y desligarse en parte de la dependencia hidrocarburífera o estatal.

 Ingresos

Agua, energía y gas están en la mira del gobernador, pero habrá que esperar hasta mitad de semana para saber hacia dónde se volcará la balanza. El miércoles, último día hábil antes de Semana Santa, se dará a conocer la repatriación definitiva de los fondos, aseguran en la gobernación.
Podría incluso hacerse en Buenos Aires y con la presencia de la presidente Cristina de Kirchner, aunque no hay ninguna confirmación oficial al respecto.
En esa relación de poder, también está lo referido al manejo de la obra pública: si bien el grueso de los fondos que se paga en obras en Santa Cruz proviene de la Nación, es el gobierno provincial el que paga y certifica las obras.
A principios de este año, un atraso en el pago de los certificados generó unos de los primeros chisporroteos en el gobierno de Peralta.
Las empresas que responden al empresario Lázaro Báez -muy cercano a Néstor Kirchner- despidieron a unos 200 trabajadores que terminaron reclamando a las puertas de Casa de Gobierno.
Las relaciones se deterioraron al punto tal que el miércoles pasado, luego de poner en funciones al nuevo ministro de Economía, Juan Manuel Campillo, Peralta lanzó una dura advertencia a las constructoras.
«Si no tienen espaldas para aguantar un atraso de 15 o 30 días entonces habría que ver si están calificadas para recibir nuevas obras», sostuvo el gobernador.
Hoy, en Santa Cruz, la construcción se ha convertido en el tercer motor económico luego del petróleo y del propio Estado, en referencia a la mano de obra.
Una paralización de la ejecución de las obras públicas, producto de un freno en el flujo de fondos, sería catastrófico para la economía cotidiana.
Peralta lo sabe y de ahí también la delicada negociación que lleva adelante.
Por fuera de los fondos para obra pública, el Presupuesto provincial de este año, que aún no ha sido enviado a la Legislatura, mostrará que la masa salarial demandará más de 80 por ciento del dinero disponible para gastos corrientes.
Esto deja un escaso margen de negociación a la hora de fijar los incrementos salariales que se discuten en las negociaciones paritarias y que tienen ya como ejemplo los resultados obtenidos por los docentes a fines de febrero, quienes acordaron un incremento salarial de 24 por ciento para el primer semestre.
Todo indica que, hombre de mucha cintura política y conocedor del terreno en que se mueve, Peralta tendrá múltiples discusiones con su líder, el ex presidente Kirchner, pero ninguna de ellas está destinada a una ruptura que ponga en riesgo la estabilidad gubernamental en la provincia presidencial.

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