30 de noviembre 2007 - 00:00

Apuran construcción de un megatúnel hacia Chile

El proyecto incluye la reactivación de las vías férreas abandonadas y la construcción de un gran túnel de baja altura de 28 kilómetros de largo a través de la montaña.
El proyecto incluye la reactivación de las vías férreas abandonadas y la construcción de un gran túnel de baja altura de 28 kilómetros de largo a través de la montaña.
La empresa mendocina Tecnicagua, la chilena Luksic, firmas brasileñas y el grupo Corporación América de Eduardo Eurnekian están a un paso de firmar con el gobierno argentino y el de Michelle Bachelet el inicio de las obras para reflotar el Tren Trasandino, iniciativa que incluye la construcción de un gran túnel bajo la montaña, entre Puente del Inca, en Mendoza, y Guardia Vieja, del otro lado de la Cordillera. Un proyecto de ingeniería que demandaría una inversión de u$s 3.000 millones con un recupero a 22 años.
La propuesta del titular de Aeropuertos Argentina 2000 de sumar a la reactivación del tren un túnel de gran envergadura fue formalizada en agosto pasado ante la Secretaría de Transporte de la Nación, luego de haberse asociado con la compañía Tecnicagua que batalla desde hace 10 años el proyecto del ferrocarril. Ahora, según pudo saber este diario, sólo resta la firma de los Estados argentino y chileno para iniciar el estudio de factibilidad (aunque algunas fuentes aseguran sin embargo que todavía resta un paso previo el 14 de diciembre) que demandaría una inversión de 20 millones de dólares. Y consiste en la construcción de un túnel de 28 metros de largo por un metro de diámetro, en la zona donde se ubicará finalmente el megapaso que sumará 28 kilómetros subterráneos a las vías eléctricas del General San Martín y un sistema levadizo (electrificado también) de containers.
De acuerdo con el proyecto que esta semana terminaba de analizar la Secretaría de Transporte y el ministro Julio De Vido junto a los empresarios, se pretende además combinar el transporte de carga con un servicio de pasajeros y otra vía para automóviles.
Con la llave del consenso previo de los gobiernos de ambos países (en setiembre de 2006 los presidentes Néstor Kirchner y Bachelet firmaron en Mendoza el llamado a licitación para su reconstrucción, aunque el proceso sufrió varias postergaciones), los socios Eurnekian confían en terminar la megaobra en siete años mediante inversión propia sin intervención de subsidios estatales.
La iniciativa se había dejado de lado en 1997 por su altísimo costo, por entonces estimado en unos u$s 1.500 millones.

 Paralelismo

Una vez que esté finalizado, la región podrá exhibir lo que será para entonces el túnel más largo de vía continua, sólo comparable a los dos que se construyen actualmente en los alpes suizos.
El gran paso ampliará la capacidad de transporte en el Corredor Bioceánico, vital eslabón para el comercio exterior cuya principal ventaja es que el tránsito no se interrumpe en épocas de nevadas como sucede con el paso limítrofe denominado El Libertador.
El plan es aprovechar la traza existente, sus terraplenes, puentes, túneles y estaciones de cruce, y realizar las obras necesarias. La reconstrucción del tren comprende 71 kilómetros en territorio chileno y 154 en territorio argentino, lo que hace un total de 225 kilómetros desde Los Andes hasta la estación multimodal Mendoza, que estaría ubicada en Luján de Cuyo. Según datos locales, en los últimos 16 años, el intercambio de cargas en camiones por el Corredor Andino creció 17% anualmente. Y esperan que a futuro se duplique.
Precisamente, la importancia de este transporte será debatida hoy en la ciudad bonaerense de Junín, donde llegarán más de cincuenta funcionarios argentinos y chilenos, para participar de una jornada dedicada especialmente a la integración regional. El intendente anfitrión, Mario Meoni, explicó que el encuentro se realiza allí dada la «ubicación estratégica de la ciudad, donde converge el transporte internacional de cargas que circula desde el Puerto de Buenos Aires y de San Nicolás, como también el proveniente de los puertos de Talcahuano y San Antonio y del Bio Bio de Chile». Todo esto se debe a que las rutas nacionales 7 y 188 confluyen en Junín y se dividen en una que va al Corredor Central, que es Las Cuevas-Libertador, y la otra se extiende a Malargüe y al Paso Pehuenche.

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