2 de enero 2008 - 00:00
Arranca año clave para la relación Nación-provincias
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Más allá de los alineamientos masivos con la Casa Rosada disparados en la faz pública, los mandatarios esperan con expectativa que la sucesora de Néstor Kirchner dé las primeras señales concretas respecto del lugar que en la práctica le destinará al interior del país.
En el plano discursivo, la ex primera dama siempre se mostró como una férrea defensora del federalismo. Sin embargo, durante los últimos cuatro años el gobierno usufructuó -y no corrigió- la crónica y riesgosa dependencia por parte de las provincias de los fondos nacionales, un antecedente que no parece augurar vientos de cambio.
Bien lo saben los distritos críticos al Poder Ejecutivo -como San Luis (con Alberto Rodríguez Saá) y Neuquén (con el por entonces mandatario Jorge Sobisch)-, que con insistencia denunciaron discriminación en materia de recursos. En la otra vereda, algunos Estados -sobre todo, la natal Santa Cruz del ex presidente- se vieron notoriamente beneficiados por la lluvia de fondos.
Claro está, este escenario se vio potenciado por la catarata de comicios 2007, que derivó en una fuerte asistencia en materia de remesas para aquellos distritos donde el kirchnerismo podía llegar a perder el control del gobierno.
Proyecciones de elevado déficit financiero (incluye el pago de amortizaciones de deuda) y resultado primario con mínimo superávit, junto con un aumento del peso de la deuda pública serán las claves que determinarán en 2008 las decisiones económicas y políticas en el interior del país.
Se estima que el consolidado provincial tendrá un déficit financiero de cerca de $ 2.800 millones, equivalente a 0,3% del PBI. El resultado primario, en tanto, sería equilibrado, con un saldo positivo previsto en $ 400 millones.
En fuerte contraste, Nación espera para este año un superávit primario de alrededor de $ 37.500 millones, y financiero en torno a $ 17.600 millones.
Esas urgencias obligarán a los caciques provinciales a sentarse frente a Martín
Lousteau, el joven ministro de Economía de Cristina, que es el centro de todas las miradas desde el interior del país.
El desfile de gobernadores por la cartera de Economía ya arrancó. En el lote de planteos que recibió el sucesor de Miguel Peirano -o que recibirá- se encuentran una urgente refinanciación a largo plazo de las deudas provinciales y asistencias con fondos varios, al ritmo de las crisis locales (el caos fueguino es, en este sentido, emblemático).
En rigor, el listado de planteos de las provincias es extenso, y se agrava en el caso de las regiones donde las necesidades básicas insatisfechas pesan con más fuerza.
Por de pronto, 2008 arranca con un mapa del poder que muestra a un kirchnerismo consolidado, luego de un masivo paso por las urnas que instaló a un pelotón de gobernadores mayoritariamente alineados con la causa, entre kirchneristas más o menos puros, peronistas ortodoxos con buen trato con los Kirchner y radicales K que responden al vicepresidente Julio Cobos.




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