5 de junio 2008 - 00:00
Aval a Schiaretti para emitir bono
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El núcleo del argumento de rechazo por parte de la oposición estuvo en torno a la constitucionalidad de aprobar esta ley con mayoría simple. Sostuvieron ambos bloques que hay en ese sentido una exigencia de mayoría agravada y doble lectura.
A esto, y con la otra mitad de la biblioteca a favor, el PJ contrarrestó diciendo que la Carta Magna cordobesa diferencia para su tratamiento legislativo la toma de empréstitos a la emisión de títulos públicos, y que éstos requieren una ley sancionada por simple mayoría.
En el medio, el PJ sacó un arsenal de material tendiente a «ilustrar» las posiciones sostenidas históricamente. Al radicalismo le planteó lisa y llanamente que la provincia debe apelar al crédito por exclusiva responsabilidad de sus gestiones nacionales (leáse De la Rúa) que obligaron a remonetizar su economía para no caer en cesación de pagos.
Pero lo más sabroso en materia de chicanas fue lo dedicado al juecismo: expuso el PJ los argumentos con los que Luis Juez, cuando era legislador, aprobó créditos solicitados por Ramón Mestre, línea por línea aplicables a esta coyuntura.
El destino de esos fondos será, de acuerdo con el texto sancionado, la «cancelación y mejoramiento del perfil de la deuda pública de la Provincia, la adquisición de activos financieros para la obtención de dicho fin, el emprendimiento de obras de infraestructura pública y suplir los desequilibrios financieros originados por el no pago, por parte del Estado nacional, de las obligaciones asumidas en virtud del Convenio para la Armonización y el Financiamiento del Sistema Previsional de la Provincia de Córdoba».
Dicho de manera más simple: la amenaza constante (esa suerte de espada de Damocles kirchnerista) del retaceo de fondos nacionales obliga a Schiaretti a contar con más oxígeno frente a eventuales situaciones críticas. A eso denominan «mejorar el perfil de deuda». Y sobre esas conflictividades Schiaretti tiene buena memoria: durante los últimos tres meses de gestión delasotista, cuando él era vice gobernador, la Nación cerró absolutamente los envíos de fondos con la inconfesable intención de que De la Sota se fuera sin pagar sueldo de diciembre y aguinaldo, situación que no se dio porque habían hecho «reservas» a ese fin.




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