23 de diciembre 2002 - 00:00
Belsunce: 72 horas clave
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El fiscal Diego Molina Pico estudiaba ayer las diversas pruebas y testimonios reunidos por el homicidio. Se apuntaba en dos direcciones: en busca del asesino y si hubo o no encubrimiento.
Ahora se sabe, por caso, que la ambulancia de Casa Sierra recién pudo retirar el cuerpo a la 6 de la mañana, es decir casi 12 horas después de ocurrido el crimen. Todo esto pese al apuro de los familiares que contrataron el servicio a las 21 en la Capital Federal.
¿Qué pasó durante esas horas? ¿Por qué la demora en entregar el cuerpo? ¿Pudo María Marta haber sido asesinada antes de la hora que se dijo oficialmente, esto es a las 19?
En función de esto, toma cada vez más fuerza la hipótesis de que el asesino era un conocido de la mujer y que estaba dentro del country.
¿Hombre o mujer? Es el segundo interrogante. Hay una versión que dice que se trataría de una mujer, que está fundada en el tipo de arma utilizada, un revólver calibre 32, de uso habitual en las féminas. Sin embargo, esta sospecha no reúne mucho sustento, aunque no ha sido descartada.
Como más probable, la balanza se inclina hacia un autor masculino y proveniente al círculo familiar. La sospecha hizo que el esposo de la víctima, Carlos Carrascosa; el hermano, Horacio García Belsunce (h); y el cuñado, Guillermo Bártoli (quien fue detenido y luego liberado, pero por la causa del certificado de defunción «trucho»), presentaran ante el juez de Garantías de San Isidro Diego Barroetaveña un pedido de eximición de prisión. La jugada de los abogados de la familia García Belsunce era verificar si sobre ellos pesaba alguna orden de detención por el crimen o por su encubrimiento.
Mientras tanto, ayer, fueron indagadas al menos dos de las nueve personas detenidas, por las actas de defunción. Se trata de un gerente de la empresa Casa Sierra y de otro empleado, quienes son representados por el abogado Miguel Pierri..
En tanto, continuaba detenido el médico Carlos March, quien firmó el certificado de defunción pese a que nunca vio el cadáver, según ratificó su abogado, Roberto Bagalá.




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