23 de agosto 2009 - 22:48
Buscan hoy solucionar el enredado conflicto petrolero
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Julio De Vido
Sin embargo, la resistencia de los sindicalistas a levantar la medida de fuerza radica en la exigencia de que las empresas paguen a los trabajadores los días de huelga. Incluso el propio Peralta se montó al reclamo de los gremialistas encabezados por Héctor Segovia, y el fin de semana llegó hasta la zona de conflicto, por segunda vez, para manifestar su apoyo a los huelguistas.
Esa alternativa aparece, en rigor, como un horizonte imposible que el sector privado rechaza de plano argumentando que tras el prolongado conflicto que protagonizaron los docentes en marzo de 2007, el Gobierno provincial tampoco pagó los días no trabajados.
«Día no trabajado, día que no se paga», recuerdan los empresarios que dijo el gobernador Peralta ante la turba de maestros que paralizó Santa Cruz.
Tras ello, el jueves pasado, los manifestantes incendiaron parte de una planta industrial en la zona denominada La Golondrina, en Caleta Olivia, distante unos 20 kilómetros de la capital provincial.
En el Gobierno de Peralta abogan por una solución, advirtiendo que ya no sólo se trata de una necesidad económica y financiera para los trabajadores, sino de paz social.
El conflicto entre los trabajadores petroleros de Santa Cruz y las empresas operadoras en esa provincia recrudeció la semana pasada profundizando las pérdidas diarias por regalías que deja de percibir la provincia, estimadas ya en más de u$s 11,2 millones.
Si no se soluciona hoy el conflicto con los trabajadores petroleros en Santa Cruz, se vienen días complicados: Petrobras tiene orden de su casa matriz en Brasil de no hacer nuevas inversiones y replegarse si se profundiza la situación. En Brasil quieren disponer de todos los recursos financieros para iniciar la perforación en las aguas que están frente a Río de Janeiro. Es una inversión de riesgo y prioridad absoluta.
Disconformidad
En tanto, la relación con YPF se tensó en el último tiempo. Dicen que el gobernador de Santa Cruz le comentó a uno de los gremialistas que si los Eskenazi se quieren ir de la provincia, que se vayan, «pero van a tener que dejar la llave del banco». De Vido no lo dijo públicamente, pero está disconforme con los Eskenazi.
La gran preocupación es el ente autárquico que quiere crear el gobernador en lugar de la Secretaría de Energía. Este organismo tendría un poder absoluto sobre las petroleras porque auditaría hasta la contaminación ambiental, un tema que ha servido de excusa en Venezuela para expropiar empresas.




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