Cadamda: 100 años dedicados a industrializar la madera

Ambito Nacional

El miembro de esa entidad, que por estos días celebra su primer aniversario, expresó que «en realidad es el avance de la frontera agropecuaria lo que produce la aniquilación de las masas boscosas, ya que éstas se talan y queman para sembrar soja, porotos, caña o algodón. Este fenómeno ha pasado en el sur de Brasil y el norte argentino».«Entiendo que es muy importante aclarar este punto -agregó por su parte el secretario de la cámara, Ezequiel Marotta- llevando a conocimiento del público en general que el uso de la madera a nivel comercial hace posible un ciclo completo de trabajo que comienza en la forestación, siguiendo por las posteriores etapas de industrialización, creando verdaderos polos de desarrollo foresto-industriales y fuentes de trabajo con mano de obra intensiva. Asimismo las nuevas forestaciones tienden a conservar los bosques nativos y contribuyen a la preservación del medio ambiente, así como también a evitar la erosión de los suelos».
 Factores
Por su parte, el ingeniero
Néstor Taboas, gerente general de la cámara, destacó que «la importancia que tiene nuestro país como productor forestal se debe fundamentalmente a las condiciones ambientales y de suelo que hacen que los crecimientos promedio por ha/año de las forestaciones superen los 30 m3, cuando en el Hemisferio Norte apenas alcanzan los 5 m3/ha/año». «Esto permite -añadió- tener rotaciones más cortas y mucho más dinámicas que la de los países tradicionalmente madereros, tanto para coníferas como para latifoliadas. Además la Argentina cuenta con una vasta extensión de suelos con aptitud forestal (20 millones de hectáreas) que no compiten con la actividad agropecuaria. Por otra parte, la Ley 25.080, sancionada en el año 1999, constituye una herramienta fundamental para el desarrollo de los bosques de cultivo.»
De acuerdo con Marotta, el mercado internacional de productos forestales
«supera los u$s 130.000 millones anuales. Se estima que cada 1.000 hectáreas de forestación se generan 100 puestos de trabajo permanente en el sector primario».
En cuanto al mercado interno, los miembros de la Cámara coinciden en que
es necesario «aumentar el consumo per cápita de madera, modificando los hábitos de consumo. Impulsar la construcción tradicional y la vivienda de madera. Reactivar la economía».
«La Argentina posee recursos forestales y condiciones adecuadas para el desarrollo de bosques. Tiene escala de producción que le permite ser competitivo en el mercado mundial.» Sin embargo, reclamaron para ello «
decisión política para desarrollar el sector foresto-industrial a través del asesoramiento y difusión de tecnologías y el facilitamiento en la concreción de inversiones para el sector». «El acceso a los mercados requiere que las empresas cuenten con financiamiento, por lo tanto es necesario que las actividades productivas tengan mayor acceso al crédito, en este sentido debería ponerse énfasis en la búsqueda de socios externos que aporten capital (tanto para inversiones como para capital de trabajo)», agregaron. Y subrayaron la necesidad de lograr «certidumbre y permanencia en las reglas de juego», indispensables para el desarrollo del sector especialmente para una actividad que tiene largo plazo de recupero de capital.
Por último, Marotta y Taboas destacaron la necesidad de una «mayor complementación entre el Estado y las entidades gremiales empresarias para, de esa manera, impulsar el crecimiento del sector privado y lograr mayor presencia en el escenario internacional. El sector foresto-industrial en la Argentina representa alrededor de 1,70% del PBI del país».

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