26 de diciembre 2002 - 00:00
Candidatura de Saá condiciona escenario
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Los gobernadores dialoguistas hacen equilibrio entre la crisis fiscal y las negociaciones con Milei
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El gobernador Poggi anunció que impulsará una reforma constitucional en San Luis
Como tan claro es el horizonte que asoma para el oficialismo, oscuro lo es para la oposición atrapada en un laberinto del cual no podrá escapar, por lo menos antes de las próximas elecciones programadas para el mismo día en que se alumbre al futuro presidente, por ahora el domingo 27 de abril. Ese día el electorado sanluiseño votará para absolutamente todos los cargos ejecutivos y legislativos provinciales y municipales por imperio de la ya sancionada ley de caducidad de mandatos. Y lo haría para constituyentes porque la Legislatura también sancionó la ley que declaró la necesidad de la reforma integral de la Constitución y autorizó a la gobernadora a determinar la fecha de nominación de convencionales, la cual bien puede coincidir con la anterior.
Esto es lo que tiene por delante una oposición atomizada que no puede ensayar una reacción capaz de devolverle iniciativa. Si ya estaba huérfana, hoy hasta carece de un interlocutor: lo fue Walter Ceballos desde su postulación a gobernador en el ’9 hasta que llegó a la Secretaría de Provincias en el gobierno de Fernando de la Rúa. Ahora es un exitoso empresario del rubro agropecuario. El intendente de la capital, Carlos Ponce, intentó cubrir ese vacío, pero fracasó en el intento.
La posibilidad de abstenerse en los comicios de convencionales para deslegitimar la reforma y frenar al oficialismo fue una variante que no tuvo ni un indicio de consenso en el arco opositor.
El radicalismo, antes de ocuparse de preservar su posición de principal fuerza de oposición que todavía retiene, debe resolver los frentes internos. Pudo precipitar la postergación de los comicios internos de autoridades partidarias. Como si no tuviera problemas, ahora soporta uno mayor: la diáspora de dirigentes ahora encolumnados formalmente en el proyecto presidencial de Rodríguez Saá quien ya tiene alineada a media docena de diputados provinciales y quince de sus diecisiete intendentes que acaban de ser expulsados de su partido. Y lo que es peor, para el radicalismo, la fuga amenaza con no detenerse.
En el ARI ahora tiene refugio el puñado de dirigentes del desaparecido Frepaso. Elisa Carrió en su última visita a San Luis comprobó que necesitará mucho más que su arsenal mediático aunque sea para interesar a los sanluiseños. Es Ponce un ex peronista resentido con Rodríguez Saá, el único opositor que trata de poner un contrapeso a la empresa presidencial del ex gobernador.
La gestión del embajador en la provincia de José Manuel de la Sota es reprobada por 74% del electorado según una reciente encuesta. El cordobés en su reciente desembarco apenas reunió 300 personas.
Entonces, quien sea consagrado candidato por el oficialismo, será el siguiente gobernador de San Luis, porque quien resulte por la oposición, sólo dará testimonio. Alberto Rodríguez Saá, el «candidato natural» del PJ, admite la posibilidad de convertirse en el postulante aunque la probabilidad se aleja en la medida en que aumentan las chances de su hermano Adolfo. En este caso, Alberto será el gran elector del sucesor de Alicia Lemme. Por eso el rival a vencer por el PJ es 69% que cosechó el último 14 de octubre. El grado de adhesión que exhibe Adolfo Rodríguez Saá en su tierra y acaba de ser reflejado en la reciente encuesta de Ambito Financiero y «América TV» (la más completa y real efectuada hasta la fecha) tratará de ser capitalizado por el oficialismo. La medición le asigna una intención de voto de 85,42%, mientras que la fórmula encabezada por Carlos Menem, cuyo comando de campaña provincial recién comienza a conformarse, y la líder del ARI Elisa Carrió registran 1,04%.
Cualquiera sea el desenlace de la próxima elección nacional, en San Luis es un hecho que el justicialismo seguirá en el pináculo del poder. Por eso es que la dirigencia del PJ local, independientemente de su gravitación, sólo se ocupa de hacer hasta lo imposible para que Rodríguez Saá acceda al Sillón de Rivadavia.




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