29 de octubre 2003 - 00:00

Cinco gobernadores, al Congreso en diciembre

Los peronistas Rubén Marín (La Pampa) y Carlos Reutemann (Santa Fe) son ejemplos de un fin de mandato airoso. Ambos fueron ampliamente ratificados por las urnas aunque no gustan de las tareas legislativas a las que se deberán abocar en la Cámara alta.Pero el hecho más relevante, políticamente hablando, en el que coinciden los salientes mandatarios es en que, en sus respectivos terruños, no dejaron delfines en la gobernación.
Por eso el pampeano deberá mantener un ojo abierto en su provincia que pasará a ser gobernada por el actual senador nacional
Carlos Verna.
El ingeniero Verna es un hombre que cultiva el bajo perfil, que asegura públicamente respetar el liderazgo de Marín en el PJ, pero que supo cosechar importante influencia en el peronismo local a lo largo de
12 años de gestión en el Senado donde preside la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda.
Por eso
Marín se cuidó de ubicar adeptos en la Legislatura provincial y en las intendencias, e insistirá con esa política cuando se defina el futuro gabinete de Verna, una estrategia que ya aplicó durante el gobierno del ahora vencido extrapartidario Néstor Ahuad a quien, de esa manera, restó poder de maniobra en el período 1987-1991.
 Revancha
Reutemann, por su parte, deberá lidiar con
Jorge Obeid en la Casa Gris, un hombre electo por un sublema respaldado por Néstor Kirchner mientras el oficialismo local se encolumnaba detrás de Alberto Hammerly.
Aquí también jugarán un rol fundamental los legisladores provinciales y los hombres que el reutemismo pueda colar en el gabinete de Obeid.
Se trata, en rigor, de una revancha: Obeid ya reemplazó a Reutemann en el año 1995.
Por su parte, los radicales
Oscar Castillo y Roberto Iglesias, en principio, no tendrán que enfrentar un problema semejante.
El electo senador
Castillo, por el Frente Cívico y Social, dejará al mando de Catamarca a Eduardo Brizuela del Moral, un legislador nacional que, si bien pertenece a una línea interna opositora, carece de caudal político suficiente como para forzar un recambio en la provincia.
De hecho,
el saliente gobernador va por más dentro de la Unión Cívica Radical cuya conducción apetece, como muchos correligionarios, desde que, sorprendentemente, el partido obtiene mejores resultados electorales que los pensados en todo el país.
Una aspiración que tampoco es ajena al mendocino
Roberto Iglesias, quien fue elegido diputado nacional el domingo pasado. La gobernación quedará en manos de Julio Cobos, decano de la Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Cuyo, e integrante de la línea Convergencia cuyo líder es Iglesias.
 Perdedor
En tanto, el único derrotado que se dará el lujo de tener un bonus track es
Julio Miranda.
El gobernador tucumano sufrió una humillación electoral el domingo pasado: el mismo electorado que eligió, meses atrás, al peronista
José Alperovich como gobernador, relegó a Miranda a un segundo puesto frente a Ricardo Bussi.

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