12 de mayo 2004 - 00:00
Comienza gira clave para renegociar bono
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En el gobierno del radical Julio Cobos tienen buenas expectativas sobre el resultado de los encuentros y calculan que no habrá inconvenientes para llegar a un buen acuerdo. Por lo pronto, la gira de la semana próxima servirá para poder identificar con precisión a los tenedores del título provincial que están dispersos por el mundo.
A diferencia de Nación -que tiene una posición muy dura y aspira a una quita muy alta-, la intención de Mendoza apunta a cerrar una negociación que deje conformes a los tenedores y sea beneficiosa para las cuentas provinciales.
Tras un complejo proceso, la reestructuración del bono Aconcagua quedó sometida en su totalidad a tribunales internacionales, que actuarán en caso de surgir algún litigio. El gobierno mendocino había tenido la esperanza de poder regirse bajo legislación nacional en lo que respecta al contrato de asesoramiento (así lo dicta la legislación local), pero ante la negativa de los bancos que ganaron la licitación (hubo rechazos tanto de JP Morgan como del Deutsche y el Ing Bank), la Legislatura provincial autorizó la intervención de jueces foráneos.
Finalmente se llegó a un acuerdo con JP Morgan, que firmó contrato con Mendoza por 470.000 dólares, que se pagarán de acuerdo con los avances del banco, en tanto que se otorgará una comisión de éxito de 2 por mil sobre los montos que se reestructuren.
El bono Aconcagua fue colocado por el Estado mendocino en 1997 y, originalmente, el pago del capital vence en setiembre de 2007, fecha en que la provincia debería cancelar el título mediante el desembolso de 250 millones de dólares.
Vale recordar que, especialmente en los meses poscrisis de 2001, la provincia salió airosa a la hora de pagar varias de las cuotas de 12,5 millones de dólares correspondientes a los vencimientos semestrales del Aconcagua. Con ese objetivo, llegó a hacer uso de las prórrogas de 30 días que el gobierno tenía permitidas para los pagos y a recurrir a préstamos de organismos privados -como Repsol-YPF, que adelantó pagos de regalías hidrocarburíferas- para poder esquivar el temido default.




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