17 de octubre 2003 - 00:00

Conmueve yacimiento paleontológico neuquino

El joven científico vive con su familia en el Yacimiento Peleontológico Los Barreale s, desarrollando en ese centro educativo -el primero en su tipo en Sudamérica- un proyecto de la Universidad Nacional del Comahue, junto a un equipo de geólogos, biólogos, técnicos y estudiantes de turismo, al que ayudan a financiar empresas privadas, en su mayoría petroleras. «El color rojo intenso proviene del hierro», explica Calvo mientras el grupo trepa por lo que fue un enorme valle marino, del que dijo: «En esta cuenca coinciden el petróleo abajo y los fósiles de dinosaurios arriba». En 2000, Calvo descubrió en esta desolada comarca restos fosilizados de dinosaurios del cretácico, en los que trabajó hasta comprobar la magnitud del hallazgo: fósiles de un gigantesco saurópodo -futalognkosaurus-, en mapuche «el jefe más grande».
El paleontólogo muestra cómo las rocas se meten y salen formando aleros. Dijo que «cada saliente es un río y cada entrante una planicie de inundación», y explicó con sencillez los misterios de esos testimonios que tienen
90 millones de años de antigüedad.
Cuando se paró ante fósiles parcialmente despejados, luego de minuciosos trabajos, reflexionó que «siempre evaluamos si conviene sacar el hueso que está debajo de un paquete rocoso; los que dejamos enterrados, extraerlos resulta muy caro, los usamos didácticamente y son un legado para futuras generaciones».
Más arriba, en las rocas grandes, se comienzan a ver pequeños huecos circulares, que son huellas dejadas por insectos, por gusanos, lombrices y caracoles. Es un
paleosuelo.
Desde esta altura, el lago
Los Barreales, de 20 kilómetros de diámetro y 120 metros de profundidad, es de una belleza conmovedora. El último tramo de la caminata es por una meseta por la que se desciende con facilidad, salpicada de matas de alpataco y tomillo, y de un raro chañar de troncos color amarillo limón. Cuesta creer que en los comienzos de la vida, en el tiempo de los dinosaurios, la Patagonia fue una comarca de exuberante vegetación. Después, los plegamientos acomodaron la tierra y sepultaron a las enormes criaturas, y el paisaje se tornó seco, árido.
El Yacimiento Paleontológico Los Barreales presenta un paisaje tan austero como enorme es la pasión de los científicos. Lo completa el
Cerro de las Bandera s, donde flamean la enseña nacional, la de Neuquén y la de los mapuches, porque éstas son tierras de la comunidad Painemil.
El objetivo de los científicos es que el área sea declarada Reserva Paleontológica, y que el enorme yacimiento -»tenemos trabajo para cincuenta años más», proyectó Calvo- y el Museo de Sitio reciban protección contra daños ambientales.
Corina Canale

Dejá tu comentario

Te puede interesar