11 de enero 2009 - 00:00
Desafío: ambientalistas debaten hoy bloqueo total
-
Salta debate la reforma electoral con el fantasma de la ley de lemas como centro
-
Chubut anunció créditos de hasta $300 millones para los afectados por el derrumbe del cerro Hermitte
Sergio Urribarri
«Si Urribarri quiere traer a la Policía que la traiga, pero que se haga responsable de lo que puede ocurrir», arengan los pocos ambientalistas que se turnan para sostener el bloqueo. Al mandatario también le critican que no emplee la misma energía para responder a las agresiones del gobierno uruguayo, que bloqueó recientemente los exhortos contra los directivos de Botnia en una causa iniciada por el ex gobernador Jorge Busti y su vice, el actual senador Pedro Guastavino.
La metodología del bloqueo en Arroyo Verde se intensificó en las últimas semanas a raíz de una serie de declaraciones que formularon los intendentes de Colón, Hugo Marsó, y de Concordia, Gustavo Bordet, quienes cuestionaron los cortes que se vienen programando y anunciaron, incluso, que si es necesario se pondrán al frente de las movilizaciones de vecinos que pretendan evitar el cierre de los pasos.
A 22 kilómetros de la ciudad, el corte de Arroyo Verde amanece impávido desde hace 784 días, aunque cada vez queden menos vecinos apostados en el lugar para sostenerlo. Pero la casilla, los carteles y el trailer que bloquean el acceso al puente General San Martín son el símbolo de la resistencia, la misma que hoy divide a los habitantes entre el sí y el no.
Por ahora todo parece indicar que en el recambio turístico que arranca el jueves los habitantes que todavía consideran que Botnia es perjudicial para el medio ambiente se lanzarán a una cruzada de alto riesgo, sobre todo teniendo en cuenta la falta de acompañamiento social y político a una medida de fuerza que en 2005 aglutinó a todos los gobernadores detrás del entonces presidente Néstor Kirchner en lo que se denominó una causa nacional.
Si bien existe aquí gran cantidad de vecinos que rechaza la presencia de Botnia, los habitantes de Concordia están dispuestos a resistir el bloqueo planeado por sus pares de Colón y de Gualeguaychú. Esta ciudad, como ninguna otra de las que están localizadas a la orilla del río Uruguay, mantiene una sinergia permanente con la vecina comunidad oriental de Salto.
Unidas mediante el paso terrestre que corona sobre la represa de Salto Grande, a diario cientos de uruguayos y argentinos se intercalan en actividades económicas y empresariales, sin contar las decenas de concordienses que trabajan en la central hidroeléctrica binacional, uno de los pilares de la economía local.
Tanto su anterior intendente, Juan Carlos Cresto, como Bordet, el actual -ambos de extracción peronista-, se han manifestado sistemáticamente en contra de los cortes hacia Uruguay.
La condena social a esta medida de fuerza es tan grande que se anticipa una verdadera resistencia de la comunidad para evitar que un «grupo de trasnochados ambientalistas» (como les llaman) entorpezca la escena local.
Concordia es el último paso fronterizo más cercano hacia el país vecino. Y, por ende, uno de los más frecuentados desde que Gualeguaychú permanece cerrado y Colón oscila entre la apertura y el cierre sorpresivos. Este dato representa también un factor de gran movimiento económico y turístico que una ciudad que tuvo el índice de desocupación más alto del país no está en condiciones de desaprovechar.




Dejá tu comentario