Ayer uno de los buques pesqueros chinos respondió a tiros la advertencia de Prefectura, que finalmente logró detener a los navegantes. La formación «pirata» estaba acompañada por unos 5 barcos mercantes que efectúan el traspaso de carga en pleno mar abierto y llevan la producción hacia los mercados internacionales evitando el control de las autoridades argentinas. La captura de calamar y de langostinos se ha convertido en un excelente mercado internacional y por ello, barcos piratas tratan de introducirse de noche en la zona de exclusión para pescar estas especies que arrojan ganancias considerables sin pagar derecho alguno al país dueño de la riqueza pesquera.
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