19 de mayo 2003 - 00:00

Dicen que la ciudad hoy quedaría desagotada

Según informó a este diario el ministro de Obras Públicas de la provincia, Edgardo Berli, el terreno que aún está inundado es de apenas 2 cuadras de ancho por 7 de largo, y cuando finalicen las tareas, comenzará la etapa de reconstrucción, para la cual se anunciarán las primeras obras en las próximas horas.
En tanto, el número de
muertos por la catástrofe oficialmente se mantenía en 22, aunque no se reconocía como víctima a un hombre que estando en un centro de evacuados decidió volver a su vivienda, cayó al agua y se ahogó.
El mal tiempo, por otra parte, continúa dificultando las tareas de remoción de basura y arroja un velo de amenaza en la situación sanitaria de las
50.012 personas que continúan alojadas en 277 centros de evacuados, según cifras del Centro Operativo de Salud.
Ayer
murió una mujer de 50 años en uno de los centros de evacuados que funciona en el gimnasio del Instituto Nuestra Señora del Huerto, aunque el fallecimiento se dio por «muerte natural», según confirmaron fuentes policiales.
 Daños
El desagote de los últimos sectores de la ciudad inundados -se trata de las partes más bajas de los barrios
Santa Rosa de Lima y San Lorenzo- soluciona apenas una parte del problema de las inundaciones, ya que ahora se podrá cuantificar los gravísimos daños materiales y personales que provocó la tragedia.
Las calles de los barrios del Oeste que estuvieron bajo las aguas se encuentran, en su mayoría, aún intransitables por el barro y se convirtieron en verdaderos basurales. El olor en esas zonas de la ciudad es insoportable y alerta del riesgo sanitario que se corre.
Mientras tanto, diariamente decenas de familias que perdieron todos sus bienes prefirieron dejar la ciudad y
mudarse a Rosario en busca de nuevos horizontes y por temor a que el desastre se repita.
En la Municipalidad rosarina ahora
crece la preocupación por la demanda de asistencia de los evacuados y también por el manifiesto interés de muchos de ellos de permanecer en la ciudad.
Aunque ayer dejó de llover en Santa Fe, la situación en la provincia sigue complicada, y el
Servicio Meteorológico Nacional mantiene el alerta en la zona, esperándose nuevas precipitaciones hasta el próximo jueves.
Todas las miradas están puestas en el clima y en la posibilidad de que se produzca un nuevo repunte del
río Salado, un fenómeno hídrico que ocurre todos los años (ver aparte).
En tanto, un
equipo de psicólogos sociales que intervino en otras tragedias naturales colabora con la atención sanitaria en centros de evacuados de la ciudad.
Los profesionales, pertenecientes a
Emergencias Psicosociales, realizan tareas de auxilio psicológico y contención emocional con las víctimas de las inundaciones ocurridas en Santa Fe.
En los últimos días, en los hospitales santafesinos se registraron
34 casos de hepatitis, 3 casos confirmados de leptospirosis, 12 de varicela, además de la constante amenaza de la diarrea.
Las autoridades, sin embargo, insisten en que la situación sanitaria está controlada.

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