10 de septiembre 2003 - 00:00

Duhalde y Solá sellan pacto de armonía

Esa misma noche habrá hostilidades. Néstor Kirchner, que votará temprano en Santa Cruz y al atardecer retornará a Olivos, ideó su instantánea post elecciones: él, mostrándose ganador, junto a Solá y -si tiene suerte- Aníbal Ibarra. Fuera del cuadro queda Chiche Duhalde.Es una imagen para la TV y la tapa de los diarios del día siguiente que, según la maquinación del kirchnerismo -aceptada por el gobernador bonaerense- excluye al matrimonio de Lomas del podio de ganadores top. Sensibilidades como ésa inquietan a los duhaldistas.
Ayer, por caso,
Alfredo Atanasof exaltó la trilogía Duhalde-Solá-Kirchner, con preponderancia de los primeros como parte de la «estructura del PJ bonaerense» como los «artífices» del triunfo, según algunos sondeos, que se augura para el peronismo.
En el Sheraton Libertador, donde el PJ montará su comando electoral, se engendra otra reyerta vinculada al anuncio de la eventual victoria y, en paralelo, un duelo de vocerías, más sordo y subterráneo, por trasmitir «la» lectura de la elección, según el ojo de Duhalde o Solá.
Esa pulseada ya está activada. El propio gobernador, días atrás, sorprendió con una frase:
«Sin Duhalde» no se podría ganar una elección en Buenos Aires, dijo. En rigor, fue una expresión pública para ocultar otra certeza que los felipistas refieren en privado.
«Con el aparato no alcanza: a Kirchner, el aparato le aportó poco más de 24 puntos. Y en 1997, ese mismo aparato, más aceitado y con más recursos, no pudo hacer ganar a Chiche.» En La Plata usan este argumento para decir que Solá será el dueño de gran parte de los votos: «No todos, pero muchos».
Pero la expresión no es suficiente para volcar las urnas y por eso un puñado de felipistas -el más activo es
Roberto Moullerón, segundo de Federico Scarabino en el Ministerio de Gobierno- salió a atar apoyos para la boleta de Solá por fuera de PJ.
Los duhaldistas corcovearon porque lo entendieron como un incentivo al corte de boletas. Y hasta tuvo que mediar el gobernador en persona, que salió a pedir que se «vote la lista completa».
«Es una picardía que se armó desde La Plata», se quejó un hombre del ex presidente.
Igual, ese capítulo no está cerrado. Con guiño reservado, un puñado de candidatos locales -ajenos u opuestos al PJ oficial- propugna el voto a Solá y mandó a imprimir boletas propias ( no irán al cuarto oscuro) con sus nombres pegados a los del gobernador.
Algunos se amparan en la Corriente Buenos Aires que coordinan el felipista
Julio Balbi -fue sin éxito candidato de Macri en Capital- y el ex frentista Ismael Alé, junto a ex pattistas del partido VIDA, ex adolfistas y PJ disidentes, que llevan 18 postulantes locales con adhesión informal a Solá.
Otros, menos explícitos, son
Martín Sabatella en Morón -tiene tan buen trato con Solá que el candidato del PJ, «Juanchi» Zabaleta, delfín del metalúrgico Hugo Curto, manda a pintar paredones únicamente con la consigna Juanchi-Kirchner-; o Carlos Brown en San Martín.
La pasión por la sumatoria tiene razón de ser: si Solá acumula más votos que Chiche, tendrá un motivo para
patalear si Duhalde intenta, como anticipan sus laderos, apropiarse de cargos en la provincia. De hecho, en el gabinete de Solá quedarán, al menos, cuatro vacantes.
En esa bolsa no hay solamente ministerios y oficinas ejecutivas; también incluye los despachos y la llave de las cajas de la Legislatura, donde el gobernador enfrentará una ironía:
el PJ tendrá mayoría propia pero, al menos en Diputados, eso no implicará mayoria automática.

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