Santa Cruz: "El calendario es una convención, dictamos clases de agosto a marzo"

Ambito Nacional

La titular del Consejo Provincial de Educación, María Cecilia Velázquez, explica la fórmula de readecuación del calendario escolar que aplicó Santa Cruz en 2017/2018, y que fue destacada por el ministro de Educación nacional Nicolás Trotta como uno de los potenciales caminos a seguir frente a la pandemia.

“Lo que hicimos fue readecuar el calendario, que inició en agosto del 2017 y culminó en marzo del 2018”, asegura la titular del Consejo Provincial de Educación Santa Cruz, María Cecilia Velázquez. El distrito que gobierna la reelecta Alicia Kirchner aplicó esa herramienta -que incluyó vacaciones escolares sólo en enero- tras un semestre golpeado por los paros docentes, en medio de un tenso y extendido conflicto salarial. "La experiencia concreta de Santa Cruz se enmarcó en una resolución del Consejo Federal de Educación del 2010”, enfatiza Velázquez, luego de que el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, sostuviera –frente a la pandemia y la suspensión de las clases presenciales- que para el día después “una posibilidad es articular el ciclo lectivo 2020 con el 2021”, y que “ya hay experiencias en el país, como Santa Cruz”.

Periodista: El ministro de Educación nacional Nicolás Trotta citó el modelo que aplicó Santa Cruz en 2017 como un potencial camino a seguir para hacer frente a la suspensión de las clases presenciales producto de la pandemia. ¿Qué pasó en la provincia ese año?

María Cecilia Velázquez: Lo que hay que tener en cuenta es que lo que hizo el ministro de Educación de la Nación fue en realidad tomar la experiencia concreta de Santa Cruz, pero enmarcada en una resolución del Consejo Federal de Educación, que es el órgano donde se coordinan y consensúan las políticas de educación del sistema federal. Hay una resolución (la 094, del 2010) que prevé -frente a la situación de que no se pudiera cumplir con el calendario que está acordado en el Consejo Federal, generalmente de año a año, en todas las provincias y con los 180 días de clase- una serie de alternativas, entre ellas la readecuación del calendario. En este caso, en Santa Cruz se hizo en 2017. Fue en otras circunstancias; no era una pandemia sino cuestiones de un nivel de conflicto que se estaba generando en ese momento. Y a partir de que necesitábamos tomar alguna decisión vinculada a la readecuación, respetando la resolución del Consejo Federal y la necesidad de cumplimiento de los 180 días de clase, lo que hicimos fue readecuar ese calendario, que inició en agosto del 2017 y culminó en marzo del 2018.

P.: ¿En 2017 cuántos días de clase se perdieron por el conflicto salarial, y qué porcentaje del alumnado se vio afectado?

M.C.V.: Fue paulatino, fue disminuyendo el acatamiento, que era disímil. De marzo a agosto hubo mucha interrupción y mucha pérdida de días de clase. Pero nosotros alcanzamos casi 170 días de clase con esa readecuación de calendario. Lo que yo creo es que claramente lo que está diciendo el ministro Trotta es que los calendarios escolares son convenciones, son organizaciones del tiempo que por supuesto tienen un arraigo, todo el mundo se organiza frente a la vida escolar en la vida cotidiana, los padres organizan su vida, también los chicos. Ahora, frente a una cuestión como la pandemia u otra circunstancia -por ejemplo, en la Patagonia son frecuentes las cuestiones climáticas- uno tiene que poder tomar el calendario, que es una herramienta convencional, y readecuarlo.

P.: ¿Qué estrategia aplicó en ese momento el gobierno de Santa Cruz para recuperar esos días y esos contenidos?

M.C.V.: Lo primero que hicimos fue garantizar la asistencia de los chicos a la escuela, a partir de agosto y hasta marzo, porque a partir de ahí disminuyó el nivel de conflicto y empezó la asistencia continua a las escuelas. Y fuimos aplicando diferentes estrategias, de acuerdo a los proyectos institucionales y las características que en cada uno de los grupos tenían los maestros. Hubo escuelas enteras que tuvieron mucha más cobertura porque habían tenido menos acatamiento, y hubo grupos y escuelas que necesitaron hacer una recuperación más intensa de esos contenidos. Lo que está subrayando el ministro Trotta es no perder el contacto pedagógico y recuperar el espacio o el entorno de aprendizaje. La estrategia general fue readecuar el calendario para que los chicos y las chicas de Santa Cruz pudieran reencontrarse con sus profesores y sus maestros y poder generar un proceso de aprendizaje con cierta continuidad. Esa es la estrategia general, y después es muy finito, porque cada escuela tiene su proyecto y cada maestro va implementando distintas tácticas y herramientas de acuerdo a las características de su grupo; los aprendizajes no son homogéneos.

P.: Usted habla de un dictado de clases entre agosto de 2017 y marzo de 2018. ¿Cómo lo implementaron? ¿Los alumnos fueron a las escuelas en los horarios habituales, hubo clases los sábados?

M.C.V.: Nosotros trabajamos con la misma estructura con la que funcionan las escuelas, con los mismos horarios, y lo que hicimos fue readecuar el calendario: de agosto al 20 de diciembre, y retomamos el 1º de febrero, hasta el 31 de marzo. Lo que hicimos fue recortar algunos tiempos de jornadas institucionales, y los pusimos todos dedicados al aula y al proceso de aprendizaje. Y a partir del 1º de abril empezamos el ciclo lectivo 2018, que terminó en diciembre. En 2017 hubo clases los sábados sólo en algunos niveles y en algunas escuelas. Nosotros lo pusimos como opcional, y algunos profesores lo tomaron y otros no como una posibilidad de recuperación. Los 180 días es un tiempo mínimo que debemos garantizar (es mínimo porque este año venimos trabajando la idea de la extensión de jornada). Y a partir de ese tiempo mínimo que es lo que buscamos garantizar, después se dan los procesos en función de las características de los grupos y de las escuelas. Homogeneizar no deja de ser, entre comillas, un recurso, una abstracción. Después usted tiene lo concreto en cada una de las escuelas. Uno lo que garantiza es que los chicos se encuentren con los profesores. Esta circunstancia de la pandemia -por eso yo mencionaba la resolución, porque creo que a eso hace referencia el ministro- es diferente en cuanto a que aquí creo que en la mayoría de los lugares del país y en el Gobierno nacional hay un gran esfuerzo por mantener el contacto por distintos medios: televisión, radio, cuadernillos, en el caso nuestro estamos trabajando con las aulas virtuales también. Va a ser diferente cuando retomemos, pero posiblemente tengamos que hacer una readecuación, que será consensuada en tal caso en el Consejo Federal y trabajada con los distintos actores. En el caso nuestro, cuando lo hicimos en 2017 en el Consejo Federal por ejemplo no participaban los sindicatos, y hoy sí. Porque eso está claramente establecido en el Consejo Federal y no fue respetado hasta el inicio de este nuevo gobierno. Creo que acá seguramente las circunstancias son otras, pero creo que lo que hay que rescatar del ministro es el concepto que está planteando. En la resolución del Consejo Federal hay varias alternativas: hay extensión de jornada, está la posibilidad de agregar días, hay adecuación de calendario. Hay cinco o seis alternativas que posiblemente sean sobre las que nosotros trabajemos con el ministro para consensuar, en cuanto indique la recomendación epidemiológica cuándo retomar, cómo retomar.

P.: ¿Con este sistema que aplicaron lograron alcanzar los 180 días de clase en 2017 y 2018?

M.C.V.: En 2017 logramos alcanzar 170 días, y en 2018 alcanzamos los 180 días.

P.: ¿Y fue una medida consensuada con los distintos sectores? ¿Hubo respaldo de la comunidad educativa a la decisión de readecuar el calendario?

M.C.V.: En ese momento era distinto porque era una situación de conflicto. Entiendo que el ministro Trotta está trabajando en otra circunstancia. En nuestro caso, el Estado tiene la obligación de garantizar el derecho de los niños y las niñas a la educación. En ese momento era un momento de conflicto, era un momento difícil de consensuar nada. Lo que el Estado tiene que hacer es garantizar. Por eso está la resolución del Consejo, y es parte de la legislación que marca el funcionamiento de los sistemas educativos.

P.: ¿Qué medida aplicaron para evaluar la adquisición de saberes durante el ciclo lectivo 2017? ¿Se aplicó un criterio de evaluación diferente respecto de un año normal?

M.C.V.: No. Hubo un seguimiento diferente, un monitoreo distinto, un trabajo diferente del equipo directivo y de las direcciones del nivel de acompañamiento frente a situaciones particulares, pero en general se trabajaron las mismas herramientas de siempre. Sí hay que pensar que todo ésto son esquemas casi arriba de un papel; uno después tiene que pensar que la educación y los hechos educativos son situaciones, son personas, son circunstancias, son interacciones, trayectorias escolares, historias de vida. Y eso después se despliega, y tiene la particularidad de que cada maestro sabe con sus 25 estudiantes, o el número que fuera, cuáles son las circunstancias que rodearon este período, y a partir de ahí cómo retomar la historia. Esa es la vida andando de la escuela, y otra cosa es esto que estamos planteando, y que son medidas que hay que tomar y hay que generar. Se monitoreó, se acompañó, se apoyó, y creo que todos estamos buscando, como lo buscamos en aquel momento por la obligación que nos asiste y la responsabilidad que tenemos, principalmente de que no se perjudiquen en estos lapsos de no poder estar en interacción con su profesor o su maestro los sectores más vulnerables, que en este caso profundizan si no la desigualdad; ésta es la preocupación que tenemos hoy.

P.: Una vez que se defina el retorno a clases presenciales en todo el país, ¿se va a consensuar en el Consejo Federal de Educación un mecanismo único de recuperación de contenidos para todas las provincias?

M.C.V.: Tal vez esa sea una pregunta para el ministro Trotta, pero sí puedo decir que nosotros mantenemos reuniones frecuentes de videoconferencia con el ministro y su equipo. Y estamos entre todos pensando las alternativas para volver y cómo generar los procesos de acreditación.

P.: ¿Cómo está llevando adelante hoy Santa Cruz la suspensión de las clases presenciales por la pandemia?

M.C.V: Los chicos no están yendo físicamente a las escuelas ni a los colegios ni a los jardines, pero sí estamos trabajando intensamente en no perder el contacto pedagógico con todos los medios tecnológicos a nuestro alcance. Con nuestras clases virtuales, que estamos rápidamente convirtiendo en aulas virtuales. En el caso de la educación técnica están trabajando además con un cuadernillo especial que han diseñado los profesores, y han tenido consultas con el Instituto Nacional de Educación Técnica. Trabajamos con cuadernillos que ha enviado Nación para llegar a aquellos niños, niñas y adolescentes que por ahí no tienen conectividad con algunos de estos medios. Y estamos trabajando en articular en grilla todo el planteo que está haciendo Nación a través de Seguimos Educando y de Aprender en casa, con propuestas que nosotros veníamos haciendo de Aulas TV en Canal 9, en el canal local, y también con un trabajo que veníamos haciendo con las radios socioeducativas, que construimos una red y estábamos trabajando ya contenidos de los distintos niveles. Estamos vinculándonos también con LU14, y estamos buscando que todos los medios que tengan alcance y que permitan accesibilidad a los estudiantes pueda llegar la propuesta educativa, y a su vez buscar también que los profesores no se desvinculen, trabajando con las herramientas virtuales, para ir haciendo un acompañamiento. Porque esto claramente es nuevo, es diferente, y nosotros obviamente somos parte de una visión humanista de la educación y creemos que la presencialidad es indispensable para la construcción del aprendizaje. Pero estamos trabajando mucho, y con mucho compromiso de parte de todo el colectivo de los educadores y las educadoras.

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