2 de septiembre 2003 - 00:00

El PJ mastica la derrota; UCR festeja sorprendida

En concreto, se trata de la segunda derrota del PJ en elecciones provinciales, y la tercera si se toma en cuenta la mala performance de Aníbal Ibarra en la primera vuelta en los comicios porteños. Al igual que en el caso fueguino, donde el «pollo» de Kirchner, Carlos Manfredotti cayó ante el radical Jorge Colazo, en Río Negro el disidente Eduardo Rosso logró apenas 10% de los votos. En este distrito la fórmula oficial del PJ llevó como candidato a Carlos Soria, que recibió (tarde) un tibio espaldarazo oficial; en rigor solo para la foto. Néstor Kirchner nunca estuvo convencido ante la fuerte extracción duhaldista del ex titular de la SIDE y el rencor por presunto seguimiento ideológico. A la hora del balance, en el PJ cada vez se indignan más con Rosso, al que acusan de haber dividido al electorado y terminar favoreciendo al radicalismo. El cálculo que hacen es que, si se sumaban los votos que obtuvo Rosso con los del justicialismo, la victoria estaba asegurada.
Por su parte, en la UCR saben que no podría haber habido un mejor final, ya que lograron el aval del electorado tras ocho años de una deslucida gobernación de Pablo Verani y en el marco de la peor crisis del partido, que aún no logra superar la debacle tras el 19 y 20 diciembre, y que viene de una catastrófica elección en la Capital Federal. A esto se sumaba que el principal rival había recibido sobre el final de la campaña algo de apoyo nacional. Estos -junto a un supuesto sondeo del Ministerio del Interior que lo daba 7 puntos arriba- fueron los argumentos que hicieron ilusionar al PJ de que podía desbancar al partido centenario de este bastión patagónico. El sueño duró poco y las palabras de Soria amenazando con hacer todo tipo de denuncias y tratando de «ladrones de gallinas» al oficialismo desnudaron la impotencia de los retadores ante una nueva prueba de la indestructibilidad del aceitado aparato radical.
Esta no fue, sin embargo, la vez que más cerca estuvo el PJ de conseguir el Ejecutivo. En 1995, Verani aventajó a
Remo Constanzo por escasos 730 votos, a pesar de que Carlos Menem se había impuesto ampliamente en la provincia como presidente.

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