“No pienso darme por vencida”. La afirmación de María Eugenia Vidal sonó como un estruendo utópico entre los alicaídos ánimos de la tropa bonaerense, que desde el 11 de agosto no logra reponerse del sacudón por la derrota por casi 20 puntos ante Axel Kicillof, el candidato del Frente de Todos. Fue, en rigor, la primera reunión de gabinete ampliado tras aquel dramático domingo.
Vidal reagrupa tropa y se despega de campaña nacional
Encaran estrategia propia con votantes de Buenos Aires. Sin financiamiento de la Casa Rosada postergan medidas de alivio. Subyace malestar con ala política del Presidente.
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La gobernadora, que venía de tener horas antes una tensa conversación en la Casa Rosada con Mauricio Macri, el ministro Hernán Lacunza y el titular del Central, Guido Sandleris, en la que buscó -sin éxito- llevarse una promesa de fondos nacionales para lanzar su propio plan de alivio tras la disparada del dólar, arengó ayer a su gabinete a dar la pelea hasta octubre. Traducido: 60 días para revalidar la imagen de la bonaerense que, más allá de la suerte final de Macri, puede constituirse en una de las figuras más gravitantes de la oposición frente a un eventual gobierno kirchnerista.
En la provincia, donde muchos reconocen que es imposible revertir en octubre el resultado de las PASO, Vidal masticó la derrota y ensayó ayer ante su equipo un relanzamiento de su propia campaña, independientemente de los pasos que ensaye la fórmula nacional, que en La Plata identifican con el jefe de Gabinete, Marcos Peña: “Si no nos dimos por vencidos en todos esos imposibles que enfrentamos a lo largo de estos 3 años y medio, ¿ustedes creen que nos vamos a dar por vencidos en los próximos 60 días? No, claro que no”, alentó.
La adversidad política que atraviesa a la coalición de Juntos por el Cambio tiene, por lógica, su correlato en Buenos Aires. Ayer, por caso, fue el propio jefe de Gabinete de Vidal, Federico Salvai, el que verbalizó el malestar que subyace en los cuarteles platenses.
“Este esquema de polarización ha perjudicado a este gobierno, pero estamos contentos con el apoyo que recibimos de los bonaerenses, y esperamos convencer a más gente que éste es el camino que hay que elegir hacia octubre”, sostuvo el funcionario tras la reunión convocada por la gobernadora.
“Tenemos que trabajar para mostrar que hemos escuchamos a la gente: nada de pelea políticas, o de discusiones con otros candidatos. Nosotros queremos verle la cara a la gente y trabajar territorialmente”, agregó Salvai, ala política de la gestión Vidal, quien pidió encarar una escucha activa de los votantes, sobre todo de los desencantados que no los votaron en las primarias. Eso, en los hechos, se traduciría tal vez en el regreso de los timbreos en las próximas semanas.
El escenario se tensiona adicionalmente por la imposibilidad financiera que tiene la Provincia para poner en marcha un plan de alivio para los bolsillos de los bonaerenses, en línea con las medidas que se anunciaron a nivel nacional por el impacto de la suba del dólar. Por ahora, la posibilidad quedó descartada.
“La prioridad es gobernar, contener el contexto difícil para los bonaerenses. Si nosotros consideramos que más adelante podemos hacer otras medidas, las vamos a hacer”, arriesgó Salvai.
La emotiva arenga de Vidal a su gabinete continuó más tarde con los candidatos a intendente a los que se denominó “sin tierra”, aquellos en los que no gobierna Cambiemos, que en las PASO cayeron ante sus adversarios del Frente de Todos, fundamentalmente. La mandataria les agradeció el esfuerzo y les pidió redoblar el esfuerzo en distritos como José C. Paz, La Matanza o Avellaneda, donde gobierna el PJ. Sabe, aunque no lo dice que, como en la Provincia, eso es hoy casi una hazaña.
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