La Falda acaba de mover la primera ficha del tablero electoral cordobés. El intendente radical Javier Dieminger formalizó la convocatoria a elecciones municipales para el domingo 14 de marzo de 2027, mediante un decreto amparado en los plazos que fija la Carta Orgánica local. Los faldeños elegirán intendente, viceintendente, ocho concejales titulares y sus suplentes, además de los integrantes del Tribunal de Cuentas.
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Con la convocatoria a comicios para el 14 de marzo, la ciudad del Valle de Punilla será el primer test político del año próximo. El desafío interno para el intendente Javier Dieminger, alineado con Rodrigo de Loredo y que no puede reelegir, será unificar al no peronismo.
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Cuando el actual intendente Javier Dieminger se impuso en 2023, celebraron la victoria junto a él De Loredo, Juez, Rodríguez Larreta y Morales.
La fecha se conoce en un momento en que trascendió que el gobernador Martín Llaryora convocaría a los cordobeses a las urnas provinciales para el 9 de mayo de 2027, un dato que varios intendentes ya daban por descontado y que empezó a condicionar sus propios cálculos electorales. Al adelantarse casi dos meses, La Falda se garantiza jugar su elección con agenda propia, sin quedar atada al resultado -ni al clima- de la pulseada por la gobernación.
El dato institucional tiene una derivación política porque Dieminger no puede competir por un tercer mandato consecutivo, por lo que el radicalismo local deberá construir una candidatura de recambio. Por ahora no hay nombres cerrados, aunque en el oficialismo se realizan mediciones internas y circula la intención de evitar una interna abierta y llegar con una lista de consenso.
El decreto ya fijó el próximo 1° de noviembre como fecha límite para que los espacios que sí quieran dirimir candidaturas lo hagan mediante comicios internos. Del otro lado, el vecinalismo ya oficializó a Mario Sáenz como su candidato.
La apuesta de Rodrigo De Loredo
La sucesión faldeña no es un dato menor para Rodrigo de Loredo. La Falda es territorio del radicalismo que él referencia y, en los últimos meses, el diputado viene insistiendo en que lidera las encuestas provinciales y en que aspira a ordenar un frente no peronista unificado, de cara a la candidatura a gobernador para los comicios del año próximo.
No parece fácil. Una interna descontrolada en uno de sus bastiones -o una derrota- erosionaría el argumento con el que busca condicionar a sus potenciales socios. Por eso, el desafío es doble, ya que Dieminger debe ordenar la sucesión sin fracturar al oficialismo local; y De Loredo necesita de esa primera vidriera electoral del año para tener voz y voto en la interna opositora.
La Falda integra el Foro de Intendentes Radicales, un espacio en donde la mayoría respalda la proyección de De Loredo a la gobernación. Sin embargo, el Foro no actúa como bloque porque cada intendente evaluará por separado si le conviene despegar su elección municipal del turno provincial o si prefiere pegarla al arrastre de una campaña más grande. La decisión de Dieminger podría funcionar como estímulo para que otros jefes comunales radicales avancen en el mismo sentido y adelanten sus propios comicios.
A la vez, Llaryora conserva un vínculo fluido con parte de esos intendentes radicales, tendido a través de varios de los nuevos nombres que sumó a su gabinete provincial, dirigentes que hasta hace poco encabezaban sus propios municipios, como Marcos Torres Lima (exintendente de Alta Gracia), Agustín González (intendente de Cruz Alta) y Gustavo Brandán (exintendente de Colonia Caroya). Esos canales abiertos entre el Panal, como se conoce a la Casa de Gobierno cordobesa, y jefes comunales de la UCR relativizan, en los hechos, la imagen de un radicalismo cerrado en un solo bloque opositor.
Candidaturas sin nombres
El otro condicionante es que, tanto en La Libertad Avanza como en el peronismo cordobés, todavía no hay candidatos a la gobernación definidos. En el espacio libertario se especula con nombres como Gabriel Bornoroni, mientras crece la incógnita sobre una eventual convergencia con el propio De Loredo; en el oficialismo provincial, Llaryora no despejó públicamente si buscará la sucesión desde otro lugar o impulsará a un heredero propio.
En ambos casos, la definición dependerá menos de las bases locales que del marco de alianzas y acuerdos que se cierre en las próximas semanas, algo que también repercute sobre cómo cada espacio arma sus listas municipales en localidades como La Falda.
La pregunta que empezó a circular entre los intendentes radicales excede a La Falda, según una fuente consultada, es cuántos municipios alineados a la UCR elegirán despegar sus calendarios del turno provincial si la Carta Orgánica se los permite.
En el radicalismo hay quienes leen el adelantamiento como una jugada defensiva porque votar antes de mayo evitaría que las elecciones locales queden arrastradas por una campaña provincial que todavía no tiene candidaturas cerradas, ni en el cordobesismo ni en la oposición. Otros, en cambio, insisten en que se trata de una ciudad con reglas propias, que históricamente vota en marzo una vez terminada la temporada turística.
Lo cierto es que, mientras el resto de los intendentes espera la letra chica del llamado provincial, mientras libertarios y peronistas terminan de definir sus propias fórmulas, La Falda ya fijó su fecha y quedó, de hecho, como la primera localidad cordobesa en formalizar su cronograma rumbo a 2027.
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