6 de agosto 2003 - 00:00
Ensamble Kirchner-Chiche, la receta del PJ en campaña
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En una barriada de Florencio Varela, ante 6.000 personas, Kirchner y Chiche volvieron a toparse sobre las tablas: la última vez que lo hicieron fue el 24 de abril, en el Mercado Central en La Matanza, durante el acto de cierre de la campaña presidencial.
Ayer, congregados por Julio Pereyra, intendente de Varela que ostenta el delicado privilegio de simpatizar con Kirchner -es uno de los pocos caciques con línea directa a Olivos- y Duhalde, la plana mayor del peronismo ingresó de lleno en el ritmo electoral.
En definitiva, el de ayer fue el primer acto con clásico tono y alboroto de campaña: bombos, banderas y multitudes arrimadas en colectivo -prueba de la logística pre elecciones- inutilizaron el repetido salmo de Kirchner respecto a que no está de gira proselitista.
Hasta tuvo que aggiornar sus palabras. «Me dicen que salgo a hacer campaña por tal o cual, yo les juro que estoy haciendo campaña todos los días por construir una Argentina diferente».
La aparición de Kirchner por Varela anticipa una serie de visitas de neto corte político. Está incluso previsto que el Presidente asome por San Miguel, municipio que gobierna Aldo Rico, y pase por Escobar, donde manda Luis Patti, en abierto toreo a los rivales de Solá.
Y ayer, en Varela, apareció con la chequera para asistir al PJ local. Prometió 20 millones de pesos para repavimentar una avenida -que lleva el nombre del obispo Novak- y otros 8 millones de pesos para un plan de viviendas. Además, a Pereyra, le anunció que lo ayudará a abrir un megahospital parado desde los ’0.
Convivencia
Sin embargo, Kirchner aseguró ayer: «No estoy apoyando a Solá, porque Solá no necesita el apoyo de nadie», una forma de adorar al gobernador y sacarle de encima el lastre del poder prestado por el
duhaldismo que persigue al candidato, pero con el que aprendió a convivir.
«Yo no salí a apoyar a nadie ni Solá necesita que lo apoye nadie. Si a mí me preguntan si me gusta que Solá sea gobernador de la provincia de Buenos Aires, obvio, claro que me gusta, me parece bárbaro», completó Kirchner.
Solá supo devolver esa gentileza. Elogió el gobernador en todos los idiomas al visitante. Dijo que es un hombre «digno y sensible» que encarna la oportunidad para que el país pueda iniciar un proceso de recuperación política y económica «sin venderse».
Chiche, a pesar de que Kirchner apenas la citó, continuó la ronda de halagos al asegurar que el sureño «sabe gobernar». Después, con poética patagónica y oficio de meteoróloga, advirtió que «sopla fuerte el viento del sur».
El batallón que se plegó al trío top de la campaña PJ fue vasto: el jefe de Diputados Eduardo Camaño, los ministros Aníbal Fernández y Julio De Vido, la vice Graciela Giannettasio, el intendente Néstor Juzwa (Berisso) y el aspirante en Avellaneda Cacho Alvarez, entre otros.




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