10 de septiembre 2007 - 00:00

Fuerte dispersión de candidatos en interior

Como era previsible, muchas de las fuerzas esperaron hasta último momento para realizar la inscripción, en medio de fuertes negociaciones y tironeos políticos. El apoyo a la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner secundada por el radical K Julio Cobos fue uno de los temas de peso para el trámite electoral, decisión que afectó a peronistas y radicales concertadores, provocando rupturas y uniones.
De cara al 28 de octubre, junto con los aspirantes a las 24 bancas de senador y las 130 de diputado nacional, ocho provincias también anotaron a sus candidatos a gobernador. Se trata de Buenos Aires, Mendoza, Santa Cruz, Jujuy, Salta, Misiones, Formosa y La Pampa, grupo de distritos dentro del cual sólo aportó alguna sorpresa el caso santacruceño.
Concluidas las inscripciones el sábado a la medianoche, quedó confirmada la gigantesca diferencia que el PJ tiene respecto del resto de las fuerzas políticas en el número de representante que postula para el Congreso. La realización de elecciones internas no es una instancia habitual para los justicialistas, una costumbre que deriva en la proliferación de hombres de este sello presentándose a través de diferentes listas.
La principal divisoria entre peronistas se da entre kirchneristas, que sumarán votos para Cristina, y «potreristas», que representan un número muy inferior y apoyan la candidatura presidencial de Alberto Rodríguez Saá. Más allá de este gran quiebre, los dirigentes que suman para la Casa Rosada marchan divididos en varias provincias, dejando lugar a una suerte de virtual ley de lemas a nivel nacional. En rigor, el nombre que mejor se ajustaría es el «acople», sistema que estrenó este año el reelecto gobernador de Tucumán, José Alperovich, y que permite a un gran número de listas sumar votos para el mismo candidato a gobernador o a presidente.
Por fuera de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba (ver notas aparte), Santa Fe es el distrito de mayor importancia en la distribución de bancas. Allí el PJ hizo gala de prolijidad y definió postulaciones por medio de las internas abiertas y obligatorias, con el gobernador Jorge Obeid como líder de la nómina. De este modo, la atención estuvo puesta en el Frente Progresista Cívico y Social que comandará el Ejecutivo desde el 10 de diciembre. El ARI logró la cabeza de lista, seguida por un hombre del socialista Rubén Giustiniani. De este modo, la fórmula presidencial Elisa Carrió-Giustiniani se aseguró los primeros puestos. En tercer término se ubica el nombre que remite al gobernador electo Hermes Binner.
Catamarca es un caso destacable en el concierto de presentaciones. Allí, el Frente Cívico y Social de Eduardo Brizuela del Moral decidió finalmente no apoyar la candidatura de Cristina para evitar la intervención del partido por parte de la UCR nacional. Esto implicó la separación del FCS y el FpV, que compitieron unidos en las elecciones a gobernador celebradas en marzo. Mientras tanto, el PJ marcha completamente atomizado, entre kirchneristas (FpV), peronistas oficiales (barrionuevistas) y peronistas disidentes (saadistas).
Candidatos kirchneristas a repetición se observan también en Santiago del Estero -allí lidera el radicalismo K- y Jujuy. Allí el gobernador Eduardo Fellner busca ingresar a la Cámara baja, pero deberá pelear contra otras dos listas PJ que ofrecen su respaldo a Cristina: Rubén Daza y Carlos Snopek. Algo similar le sucedió al salteño, Juan Carlos Romero, que busca la senaduría y llegó a un acuerdo con la Casa Rosada, pero igualmente le floreció un competidor kirchnerista: Juan Manuel Urtubey.
Tierra del Fuego también ofrece un escenario curioso. Allí proliferan los candidatos y ninguno quiso quedar fuera de la instancia electoral, por lo cual se dio una multiplicación de listas, con un alto número que apoya a la primera dama.
 Lista única
Como llamativo contraejemplo puede citarse a La Rioja. Allí, pese a sus diferencias, acordaron una lista única de diputados nacionales el gobernador Luis Beder Herrera y el intendente capitalino Ricardo Quintela, con la aspiración de quedarse con las cuatro bancas en juego. En tanto, el menemismo sorprendió al no inscribir candidatos, aún golpeado por la derrota de Carlos Menem en los últimos comicios.
Ejemplos de desencuentro se pueden citar a Neuquén y a Corrientes. En el primer distrito, el kirchnerismo terminó «salvando» la concertación aplicando algunos límites al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. En Corrientes, en tanto, los primos Colombi acentúan sus diferencias. El gobernador Arturo mantiene su lista en filas concertadoras, mientras que Ricardo alinearía a los suyos con la candidatura presidencial de Roberto Lavagna. La expectativa igualmente está puesta en torno al rol que jugará Néstor Kirchner en las elecciones legislativas provinciales del 30 este mes.

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