5 de octubre 2007 - 00:00

Gesto: Kirchner recibirá a Schiaretti

Córdoba - «Decile al 'Gringo' que lo espero la semana que viene. Que vaya con la base de su gabinete así vemos cosas concretas para pasarle a Cristina. Si puede, los recibo con ella. ¿Vas a ir vos también?»
-No. Yo me quedo. Mientras ustedes planifican, con Roberto (Urquía) hacemos la campaña en la provincia. ¿O no es candidato?
-¿Qué te pasa? ¿Estás con cara de culo?
-Tengo un hombro a la miseria, no me puedo mover del dolor. Pero estoy bárbaro. A la campaña presidencial la voy a hacer infiltrado.
Así fue el final del diálogo de siete minutos que mantuvieron ayer, en Villa María, el presidente Néstor Kirchner y José Manuel de la Sota. Se dio a bordo de una van, durante el traslado desde la escuela que inauguraron y la cancha de fútbol del Club River Plate villamariense donde los esperaba el helicóptero de la provincia para trasladarlos al aeródromo de Bell Ville, a 60 kilómetros de allí. Silenciosos, acompañaban a la candidata presidencial Cristina de Kirchner los ministros Julio De Vido y Aníbal Fernández, y Roberto Urquía, cabeza de la lista de diputados nacionales en la boleta de Cristina.

 Debut

Junto al acercamiento entre Kirchner y De la Sota, la jornada de ayer se destaca por la primera presencia del Presidente en Córdoba desde el escándalo electoral desatado en los comicios del 2 de setiembre. Se da, además, tres días después de las fuertes críticas que el gobernador lanzó contra la manipulación de los índices inflacionarios que realiza el INDEC, tema que, para no quebrar la frágil armonía, no fue siquiera mencionado.
La referencia a la visita de la próxima semana que hará Juan Schiaretti al Presidente en su despacho está anclada en los resultados del escrutinio definitivo cuyo conteo finalizó ayer en los Tribunales cordobeses. El resultado -aún no oficial- estará más cerca de 2% que de 1,1% inicial a favor del candidato peronista en detrimento del opositor Luis Juez.
En este sentido, ayer Kirchner pidió esperar y ajustarse al resultado del escrutinio definitivo. «Yo no intervengo en los temas federales, cada provincia debe resolver sus propias cuestiones. Para nosotros, lo importante es el
escrutinio definitivo, como corresponde en toda democracia»,
afirmó durante el discurso que dio en el acto de Villa María.

 Postura

Estos dichos ya habían sido anticipados al delasotismo el miércoles, a través de Aníbal Fernández, a Carlos Caserio, emisario de Schiaretti ante el gobierno nacional y futuro ministro de Gobierno provincial.
En esa reunión de hace dos días Kirchner hizo saber que haría referencia a Schiaretti como el ganador del escrutinio provisorio, algo similar al gesto que recibió días pasados, desde Nueva York, el chaqueño Jorge Capitanich.
Pero el pedido de los cordobeses fue, en lo formal, atarse a lo que resulte del escrutinio. Incluso ayer estuvo ausente, con aviso y acordado, Schiaretti. «Kirchner quiere que vaya», informó Fernández, pero los mediterráneos prefirieron «pedir permiso» para faltar, en función del cuidado extremo de las formas a la que los obliga la sensibilidad impuesta por las denuncias de Juez.
Por eso en el despacho de Fernández se concibió que las referencias políticas del Presidente estuvieran atadas al resultado del escrutinio durante el acto donde se inauguró el nuevo tramo James Craick-Villa María de la autopista Córdoba-Rosario y una nueva escuela de Bellas Artes. La asistencia fue de unas tres mil personas y, como era previsible, no participó ningún dirigente del juecista Frente Cívico y Social.
Embarcado en su discurso, Kirchner fue más allá y fustigó duro a Juez, aunque sin mencionarlo, señalando que hay dirigentes que «hablan, hablan y hablan, pero es necesario hacer más». Además, exhortó a «dejar de ser fiscales unos de otros».

 Reciclaje

Por fuera del respaldo político dirigido a Schiaretti y De la Sota, el desembarco nacional en Villa María ofreció la oportunidad de presenciar lo que para muchos es una imagen especular entre el matrimonio Kirchner y la pareja que conforman el diputado nacional Eduardo Accastello y su mujer, Nora Bedano.
Ocurre que Bedano es la actual jefa comunal y será sucedida por su esposo, quien ya gobernó Villa María, luego se convirtió en funcionario del gobierno de De la Sota y más tarde emigró a Buenos Aires en carácter de legislador.
El proceso de «reciclaje» del matrimonio cordobés incluye ahora que la señora de Accastello sea ahora la segunda candidata a diputada nacional en la lista del Frente para la Victoria. Tanta cercanía explica que haya sido ella la encargada de arreglar con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, todos los detalles de la visita de Néstor y Cristina.

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