Nuevas restricciones tras DNU dispararon rebeldía y quejas de la Iglesia ante gobernadores

Ambito Nacional

El arzobispo de Córdoba decidió "no acompañar" orden sobre el culto. Y se sumó un planteo de sacerdotes mendocinos. "Hubo una mala interpretación del decreto nacional", dijo el ministro de Salud cordobés, Diego Cardozo. Ceremonias particulares y limitadas siguen en pie.

Sin medias tintas y en clave de rebeldía, el Arzobispado de Córdoba mostró este jueves su “malestar” por las nuevas restricciones por 14 días definidas por sendos decretos de Alberto Fernández y Juan Schiaretti ante la escalada de contagios y anunció su decisión de “no acompañar” las medidas en lo que respecta al culto católico, a las que calificó de “exageradas”.

En un comunicado dirigido a la Arquidiócesis, el arzobispo Carlos Ñáñez reveló que, “ante la perspectiva de suspender las celebraciones litúrgicas”, ya planteó su “malestar” y su “propósito de no acompañar esas medidas” ante “la autoridad provincial”.

En reacción, y en pos de poner paños fríos tras la queja,el ministro de Salud cordobés, Diego Cardozo, aseguró que “hubo una mala interpretación del decreto nacional”. “Lo que se ha prohibido son los actos donde hay una concurrencia abultada o masiva de personas; lo que son las ceremonias particulares y limitadas están totalmente habilitadas, lo hemos corroborado con Nación”, dijo. Desde despachos locales aclararon a Ámbito que siguen en pie, con protocolos, “el acompañamiento espiritual, las confesiones, los bautismos y los casamientos”.

No fue el único reclamo que brotó este jueves desde la Iglesia Católica: los sacerdotes del Consejo Presbiteral de Mendoza difundieron una carta abierta al gobernador radical Rodolfo Suarez en la que mostraron su malestar porque -dijeron-, tras la cumbre esta semana del mandatario con Fernández por la incomodidad que generó el DNU nacional, “la única actividad sobre la que se dio marcha atrás es sobre el culto público”.

Por eso, y en línea con la preocupación hecha pública el lunes por el arzobispo Marcelo Colombo, mostraron su “desacuerdo con las decisiones tomadas por el gobernador, que nos obliga a suspender las celebraciones religiosas públicas y comunitarias, de acuerdo al protocolo que veníamos cumpliendo”. “Solicitamos que se nos restituya el derecho al culto público, consagrado por la Constitución Nacional, permitiéndonos abrir nuestros templos a las celebraciones públicas y comunitarias en todo el territorio de la Arquidiócesis de Mendoza”, pidieron.

En el caso cordobés, Ñáñez enfatizó que las restricciones “afectan a la salud espiritual de las personas, especialmente en un tiempo de cuarentena prolongada”, y remarcó que es su “deseo seguir solicitando un diálogo franco sobre el particular con las autoridades”. “No veo dificultad en que, observando con prudencia y como se viene haciendo las medidas protocolares, se pueda atender la imperiosa necesidad espiritual de todos los fieles”, enfatizó, en un comunicado rubricado también por los obispos auxiliares Pedro Torres y Ricardo Seirutti.

Las restricciones activadas el lunes por Córdoba -a instancias del DNU nacional, para seis departamentos, incluída la capital- dejaron sinsabores además en otros sectores afectados. Frente a ese escenario, el Gobierno cordobés anunció este jueves una nueva asistencia para actividades restringidas, con el foco en bares y restaurantes (su actividad se restringió las 24 horas, excepto para Take Away o Delivery), salones de fiestas, gimnasios, escuelas de danzas y academias de idiomas, entre otros sectores. El paquete -con una inversión de $ 200 millones- incluye ayudas no reintegrables de entre 25 y 60 mil pesos y el diferimiento en el pago de facturas y planes de servicios de energía.

Sin embargo, la Multisectorial de Actividades Económicas -que nuclea a unas 25 cámaras y asociaciones empresariales- presentó poco después en el Centro Cívico una nota en la cual rechazó por “insuficiente” la ayuda y pidió una “una Mesa de Trabajo” en pos de un “programa de reactivación económica y flexibilización sustentable”. “Los gastronómicos necesitamos reabrir; nos vamos a perder el Día de la Madre”, dijo por su parte -a La Voz- el director ejecutivo de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Córdoba, Fernando Faraco.

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