24 de abril 2008 - 00:00

Grave: crece violencia por motín de policías

Corrientes - El grave autoacuartelamiento policial por reclamos salariales -que cumple hoy nueve días- derivó riesgosamente en las últimas horas en un atentado con una bomba molotov a una comisaría de la capital provincial y en ataques a piedrazos sobre más de una decena de comercios de la zona céntrica.
La tensa postal se suma al creciente número de robos, asaltos y arrebatos en distintos puntos de la ciudad, al amparo de la menguada seguridad, que ya encendió todas las luces de alarma entre los comerciantes y empresarios locales y en la población en general. Sin embargo, fuentes gubernamentales aseguraron ayer que durante los primeros días del motín, «el delito decreció».
En este tenso marco, ayer cerca de 2.500 manifestantes marcharon hacia la Legislatura y la gobernación correntinas para exigir incrementos salariales, en disconformidad con la suba anunciada por el gobernador radical Arturo Colombi.
La movilización pegoteó a efectivos rebeldes -con su uniforme- con docentes y con trabajadores de la Salud, quienes protagonizaron ayer la cuarta jornada de paro en los hospitales de la capital.
Policías y médicos desafiaron con esa nueva protesta a Colombi, quien el martes había intimado a ambos sectores a reintegrarse a sus funciones bajo amenaza de graves sanciones.
En el caso del motín policial -por el que ya fueron suspendidos ya el director de la Escuela de Cadetes, Neri Hernández, y 36 suboficiales-, el ultimátum no fue acatado por los efectivos, que blandieron un recurso de amparo concedido por un juez de la localidad de Esquina. Ayer, el gobierno adelantó que apelará en las próximas horas la medida.
Al ritmo del agravamiento de la protesta, ayer en la madrugada fue atacada con una bomba molotov la comisaría octava, ubicada en la capital provincial.
 Calificación
El jefe de la Policía provincial, Rodolfo Fernández, tildó al episodio de «hecho vandálico» y habló de «cobardes que se ocultan en la oscuridad y en el anonimato para amedrentar y sembrar el caos».
En paralelo, se registró en las últimas horas una serie de ataques a piedrazos contra vidrieras de locales céntricos, que se sumaron al creciente número de robos a comercios, pese a que la seguridad se ve reforzada en estos días por efectivos de Gendarmería, de Prefectura y de la Policía Federal.
Los locales ya se ven forzados a bajar las persianas más temprano y a apelar a seguridad privada. «Se trabaja con un nerviosismo nunca antes visto, lo que nos preocupa», aseguró el presidente de la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes, Enrique Collantes, al diario «El Litoral» además de enfatizar que «el reclamo de los policías es legítimo», pero que «deben salir a custodiar las calles y no dejar de desproteger a la ciudadanía». El dirigente incluso denunció que la peatonal Junín «se convirtió en una zona liberada».
Desde el gobierno de Colombi insisten en enfatizar que se trata de un sector minoritario de la Policía que está fogoneado por la oposición. En este sentido, todas las sospechas
-blanden por lo bajo- apuntan al ex mandatario radical y primo de Arturo Ricardo Colombi, y a los intendentes ricardistas Carlos Vignolo (capital) e Ignacio Isella (Goya).
Los uniformados reclaman la suba del salario mínimo a $ 1.500 y la remoción de la cúpula policial, además del compromiso de que no habrá sanciones para los díscolos.

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