5 de abril 2007 - 00:00
Grave: deriva en violencia el reclamo salarial de docentes
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En Neuquén, la Policía impidió con balas de goma y gases lacrimógenos que maestros agrupados en la Asociación de Trabajadores de Neuquén (que llevan ya un mes de huelga) cortaran la estratégica Ruta Nacional 22, a la altura de Arroyito, en pos de una recomposición salarial y con el objeto de boicotear el movimiento turístico durante Semana Santa. En Salta, en tanto, un centenar de docentes «autoconvocados» bloqueó la salida de la Legislatura de diputados oficialistas, y luego se enfrentó con la infantería (ver aparte).
Los enfrentamientos neuquinos, a 40 kilómetros de la capital, dejaron más de 20 heridos, uno de ellos en estado «gravísimo». Se trata del maestro Carlos Fuentealba, de 40 años, quien debió ser intervenido quirúrgicamente.
En este tenso marco, anoche se iniciaba una marcha multisectorial, que planeaba terminar en un abrazo del hospital donde está internado Fuentealba, tras pasar por la Casa de Gobierno. En paralelo, los gremios decidieron mantener cortados los puentes que unen la capital con Cipolletti (Río Negro) y con Centenario, por lo que la ciudad quedó virtualmente aislada.
Ayer, el secretario de Seguridad local, Raúl Pascuarelli, justificó la decisión de desalojar a los docentes al asegurar que los maestros «se negaron a correr el lugar del corte de ruta para que los turistas puedan tomar caminos alternativos». Según Pascuarelli -quien dijo que en todo momento Sobisch estuvo al tanto del operativo- la Policía «primero quiso dialogar, pero ante la negativa actuó en el marco de la ley», ante un escenario donde «había filas de automóviles de 7 kilómetros, con gente que viajaba a Bariloche y a la zona sur de Neuquén».
La Policía «no necesita de una orden judicial para desalojar la ruta», ya que «el juez federal Guillermo Labatte dijo que no se requería una orden judicial en estos casos», afirmó el funcionario. «Desgraciadamente no había otra salida que la represión», porque «no hay que pensar sólo en la actitud de la Policía, sino también en los ciudadanos que tienen derecho a circular por las rutas», concluyó. Sin embargo, anoche anunció que iniciarán sumarios a los efectivos que participaron del desalojo, y que aún no está identificado el autor del disparo a quemarropa. Según fuentes gremiales, Fuentealba se encontraba en la parte posterior de un vehículo cuando recibió en la cabeza un disparo de una «escopeta que lanza granadas de gases lacrimógenos, a apenas dos metros de distancia», y cuando presuntamente intentaba abandonar el lugar. «Fue fusilado», dijeron.
Por la tarde, el director del hospital, José María Tappa, señaló que «neurológicamente, el paciente está severamente comprometido y, hemodinámicamente, muy comprometido», porque sufrió «heridas en la cabeza» y «una fractura-hundimiento de la calota craneal». Ante este escenario, CTERA, SADOP, UDA y CEA anunciaron un paro de 24 horas para el próximo lunes en todo el país (ver aparte). Tras los disturbios, Sobisch y su gabinete se recluyeron en una extensa reunión para analizar el terreno.
La cadena de disturbios arrancó a las 8.15, cuando 600 manifestantes avanzaban sobre la Ruta 22, en un intento de concretar un piquete en el paraje Arroyito. Como respuesta, los efectivos de la Unidad Especial Antimotines de la Policía despejaron la vía. Los incidentes se repitieron durante las siguientes dos horas y a lo largo de 15 kilómetros, en el marco del intento de los efectivos de disuadir con gases y carros hidrantes a los activistas, que pretendían retirase del lugar caminando sobre la cinta asfáltica y no por la banquina.
Este escenario gestó una virtual batalla campal, ya que los docentes respondieron a esa pretensión con pedradas. Varios automovilistas quedaron en medio de los enfrentamientos, como también micros repletos de turistas, que se dirigían hacia los centros cordilleranos.




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