9 de enero 2008 - 00:00

Guerra por el agua en varias provincias por escasez y cortes

El cóctel explosivo que por estas horas mixtura riesgosamente a las altas temperaturas con la falta de agua potable derivó ya en una virtual guerra del agua en distintos puntos del país, de la mano de varios piquetes y de hasta del secuestro de cuatro colectivos, bajo la amenaza de prender fuego a uno de ellos, en reclamo del restablecimiento del vital servicio.
Esta última y violenta postal se desarrolló en la capital neuquina y encendió todas las luces de alerta en el gobierno de Jorge Sapag. Aunque, en rigor, es generalizada la preocupación de los mandatarios por la tensa reacción popular que ya se gesta en el interior frente a las reiteradas carencias en materia de electricidad, agua y hasta combustible, que se potencian cuando las necesidades básicas se encuentran, de por sí, insatisfechas.
Por este escenario, se extendió en la presencia en las provincias de camiones cisterna y pequeños rodados distribuyendo casa por casa el vital líquido, en una suerte de virtual retorno -por la crisis- de los otrora populares aguateros, todo un clásico en la época de la Colonia.
También se dibujan originales postales, como la proyectada aplicación de una Policía del Agua en tierras riojanas, en base a una experiencia española.
Lejos de todo ámbito risueño, en Neuquén, el hartazgo derivó en el delicado incidente que protagonizaron vecinos de los barrios Toma Norte y Cuenca 15 el pasado lunes, cuando detuvieron a cuatro colectivos de la empresa Indalo -tres vehículos, en el primer punto, y uno en el segundo- y amenazaron con quemar a uno de ellos para forzar la normalización del servicio de agua, según lo denunciado por directivos de la firma.
Los empresarios aseguraron además que los choferes debieron quedarse junto al rodado hasta pasadas las 22, y se quejaron de la falta de una inmediata reacción del gobierno provincial y de la Justicia.
El reclamo se extendió durante varias horas, aunque luego la provisión de agua mineral en bidones ayudó a bajar los decibeles, según lo reseñado por el diario «Río Negro».
Las carencias por falta de presión -que amplificaron el rechazo al incremento tarifario ordenado por el entonces mandatario Jorge Sobisch- se vieron potenciadas en las últimas horas por la rotura de un acueducto del Ente Provincial de Agua y Saneamiento, que afectó a doce barrios del oeste de la ciudad.
Frente a esta situación, el gobierno de Sapag profundizó ayer un plan de asistencia que incluyó la entrega de bidones de agua y el despliegue de camiones cisterna para llenar tanques domiciliarios en una decena de barrios afectados por la escasez de agua.
En paralelo, arrancó un relevamiento casa por casa. Según el director de Defensa Civil, Claudio Domínguez, «hay barrios y zonas de la ciudad que ya están en una situación de emergencia hídrica».
Las protestas de usuarios sin agua, claro está, exceden largamente el marco neuquino. En Catamarca, por caso, vecinos de la localidad de Monte Redondo, en el departamento Santa Rosa, cortaron la Ruta 64 en reclamo de la normalización del suministro de energía eléctrica y agua potable y exigieron la inmediata instalación de un transformador en la zona.
Para curarse en salud, en La Rioja, el gobierno de Luis Beder Herrera propone crear una suerte de cuerpo policial integrado por inspectores que tendrán la misión de detectar y multar, a bordo de motocicletas, potenciales derroches en el uso del agua en la capital provincial.

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