16 de octubre 2003 - 00:00

Ibarra llevó sello "K" para apoyar extra PJ en La Pampa

A diferencia de Misiones, donde el apoyo a Carlos Rovira lo hizo colisionar públicamente con Eduardo Duhalde, en La Pampa, Kirchner tiene «zona liberada» dado que Rubén Marín -quien apoya para la gobernación a Carlos Verna- es un menemista que lleva gobernando en cinco ocasiones desde 1983 y aspira a seguir en el Senado.En lo que pareció ser el colmo del transversalismo -línea de acción que fogonea Kirchner para armar una estructura de poder por fuera del peronismo- Ibarra recorrió la capital pampeana y trasnochó en General Pico de la mano del ex legislador nacional y ex gobernador Ahuad, expulsado de las filas justicialistas luego de negarse a participar de las internas partidarias, y cuyo rostro, acompañado por el de Kirchner, empapela las calles de la provincia.
La gira del porteño es una buena manera que encontró el Presidente de
compensar su ausencia física en territorio pampeano -aunque Ahuad aún no perdió las esperanzas de una visita- dado que un gesto semejante del patagónico sería una afrenta demasiado fuerte en una provincia peronista.
Por otra parte, los representantes locales del
Frente para la Victoria, gestionan ahora la presencia de la esposa de Kirchner, Cristina Fernández, y del ministro del Interior, Aníbal Fernández, más proclives a estos desafíos.
El PJ de La Pampa, en tanto, renegaba a causa de
incidentes registrados en la Gobernación y locales partidarios el martes pasado. El partido denunció ayer la existencia de una «sucia y agresiva campaña de difamación y provocación» orquestada por la oposición a través de una solicitada publicada en los tres diarios provinciales. El Consejo Provincial aseguró que «un sector de la oposición», al que identificó como representado por «pícaros conocidos», inició una «campaña de la agresión contra los candidatos del justicialismo». Extraoficialmente, los peronistas incluyen en la lista a Ahuad.
Ibarra llegó a Santa Rosa a las 15 junto a Ahuad y fue recibido por la candidata a intendente de la capital por el Frente para la Victoria, la arista Rita Bustillo, y el candidato a diputado nacional Pablo Fernández, del Frente Grande.
La gira proselitista incluyó
una caravana de vehículos (50 según los marinistas, entre 100 y 150, según la gente de Ahuad) por los barrios pobres de Santa Rosa y el casco céntrico, y luego una charla para menos de 100 personas en el salón Las Viñas.
Allí, el reelecto jefe de Gobierno porteño negó que el gobierno nacional esté intentando hegemonizar el poder al considerar que «se vive un proceso de transversalidad». Por la tarde-noche
Ibarra se trasladó a la localidad de Eduardo Castex y luego a General Pico, desde donde pensaba retornar a la capital esta mañana.
Fuentes cercanas a
Ibarra trataron, en tanto, de mostrar una imagen de independencia política que el porteño pareció perder durante la gira asegurando que el gesto del jefe de Gobierno se produce «en el marco de la construcción de una fuerza de centroizquierda que le conviene tanto a Kirchner como a él».
Con el objetivo de desmentir que
Ibarra sea un enviado de Kirchner en La Pampa, las fuentes admitieron que si bien existe un acuerdo entre el Presidente y el jefe comunal, ese entendimiento que es «más genérico». Sostuvieron que de ninguna manera «Kirchner le arma la agenda a Ibarra».

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