Iglesias mantiene su discurso crítico hacia el presidente Néstor Kirchner, en sintonía con su antecesor, el chaqueño Angel Rozas. «Los quejosos hemos llegado al poder del partido», se regodea Iglesias mientras se resiste a quedar retratado, en su nuevo despacho, junto a las fotos de Raúl Alfonsín y de Fernando de la Rúa. «Ni loco», se excusó ante un fotógrafo. El contrapunto político entre Cobos e Iglesias cobró impulso luego de los comicios del 23 de octubre, cuando el actual gobernador recibió el respaldo contundente de los votos y salió a pronunciarse públicamente a favor de Kirchner, esbozando una estrategia de «concertación de gobierno, a la chilena».Envalentonado por el resultado de las urnas, Cobos convocó a sus pares radicales a la Casa de Mendoza en Buenos Aires, para delinear un subloque en el Congreso de la Nación. El convite recibió el inmediato rechazo de Iglesias, quien por entonces peleaba la presidencia de la UCR con la bonaerense Margarita Stolbizer (la diputada negoció luego con Iglesias el segundo puesto) y con el ex gobernador rionegrino, el alfonsinista Pablo Verani. Aun así, Cobos intentó apoyar desde lo partidario la candidatura de Iglesias. Pero enfureció cuando su gabinete emigró a Buenos Aires para proclamar al mendocino. Los diarios locales «Uno» y «Los Andes» se convirtieron en la tribuna desde donde este fin de semana Cobos e Iglesias confrontaron.
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