28 de junio 2004 - 00:00
Jineteadas tienen ya su reglamento
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La monta de caballos adiestrados para el corcoveo, con la finalidad de brindar un espectáculo, es una demostración de habilidad criolla que reconoce antiguos antecedentes en la tradición campestre argentina,
José Hernández, Domingo Faustino, Hilario Ascassubi, Ricardo Güiraldes y otros escritores volcados a la descripción de las costumbres gauchescas blandieron la calidad de centauros, mezcla mitológica de hombre y equino, de los excelentes jinetes argentinos. La destreza de la doma genuina, es decir el amansamiento del potro brioso sabiendo sofrenarlo a tiempo y sacándole las cosquillas con buen trato y afecto, dio lugar al juego deportivo de la jineteada.
En este caso, el caballo, el llamado «reservado», es un animal de porte fuerte y agresivo, muy bien alimentado y enseñado a corcovear ante la menor presión de un jinete sobre el lomo, que se arrienda para probar la capacidad de un jinete, elegido al azar por sorteo entre los participantes de un encuentro.




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