3 de octubre 2005 - 00:00

Kirchner suma más "conversos" al grupo de los gobernadores K

En realidad, la mutación del radical había tenido su primer esbozo hace un par de meses, cuando la dirigencia nacional de la Unión Cívica Radical le suspendió temporalmente la afiliación por haber manifestado públicamente su apoyo a una eventual reelección de Kirchner en 2007. Hoy, el gobernador de Tierra del Fuego dejará oficialmente de pertenecer al histórico partido y firmará su pase al frente kirchnerista.
Pero Colazo no es el único díscolo. En Misiones, el justicialista
Carlos Rovira fue uno de los primeros en apostar por el sello oficial, despegándose del peronismo que representa el sector identificado con el ex gobernador y senador Ramón Puerta.
Ese cambio del justicialismo al kirchnerismo le cuesta todavía hoy a Rovira una férrea oposición legislativa en la provincia, que clausura 90% de los proyectos que el Ejecutivo ingresa en el Parlamento.
Otro caso paradigmático es el gobernador de La Rioja,
Angel Maza, un ex menemista que se alió al frente del Presidente para enfrentar en las urnas a su ex aliado Carlos Menem. Maza, aunque sin oficializarlo, representa en esa provincia la más fiel expresión kirchnerista en detrimento del tradicional justicialismo. Un ejemplo similar se da en la ciudad capital de San Luis, donde el radical Daniel Pérsico fue ungido por el Frente para la Victoria para esmerilar las aspiraciones de los Rodríguez Saá.
Pero, sin duda, la mutación que más atractivo genera es la del peronista
Felipe Solá, jugado ahora de lleno por el signo del Presidente, enfrentando al duhaldismo.
También está más cerca del Presidente el gobernador catamarqueño,
Eduardo Brizuela del Moral, un radical que integra el Frente Cívico y Social. Allí, Néstor Kirchner jugará a dos puntas en octubre, apoyando a un candidato propio, Eduardo Pastoriza, y alentando también desde el consenso al frentista Genaro Collantes.
 Más logros
Y en Corrientes, donde ayer la alianza entre radicales y justicialistas retuvo la gobernación, ahora con
Arturo Colombi, el gobierno nacional capitalizó otra provincia a su favor.
Es esta maquinaria de «conversión», en definitiva, un proceso clásico de la política argentina, donde muchas veces no comulgar con el sello gobernante puede resultar riesgoso, incluso para aquellos que provienen del mismo origen.

Dejá tu comentario

Te puede interesar