Definida en 1553 como «tierra de promisión» por su fundador, Francisco de Aguirre, ayer la capital santiagueña se dejó llevar -ante una masiva asistencia de público- por los festejos de rigor, que incluyeron un variado programa artístico, cultural y deportivo.En su nombre, Santiago del Estero, resume un homenaje a Santiago Apóstol, y a los bañados y el cauce del río cerca del cual se encuentra enclavada. Con los años, la devoción no cesa: ayer el patrono de la ciudad fue centro de una emotiva demostración de fe, con la concreción de una procesión.
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