16 de octubre 2003 - 00:00

Manfredotti aún más complicado por una denuncia

La legisladora nacional del ARI Graciela Ocaña, la diputada fueguina María Fabiana Ríos y el diputado electo por esa provincia José Martínez cumplieron con el trámite legal ante el fiscal federal Guillermo Montenegro, a quien se delegó la instrucción de la causa penal. Los legisladores reiteraron así el pedido para que se investigue si entre diciembre de 2002 y mayo de 2003 se cometieron los presuntos delitos de lavado de dinero, falsificación de documentos, incumplimiento de los deberes de funcionario público y asociación ilícita en el BTF. Sumario
El sumario contra esa entidad se inició semanas atrás, cuando los diputados denunciaron que el BTF sucursal Buenos Aires se había valido de una base de datos para hacer figurar a beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar como supuestos compradores de dólares. Según los denunciantes, el BTF justificaba el ingreso de dinero para adquirir sumas mayores de la divisa extranjera en casas de cambio de Capital.
En este marco, los diputados sostuvieron en su presentación que las operaciones entre el BTF sucursal Buenos Aires y las firmas Divisar SA y Transcambio SA fueron «ficticias» y sirvieron para «encubrir» el blanqueo de dinero de origen presuntamente ilícito.
Los legisladores indicaron, además, que el presidente del banco,
Gustavo Lofiego, en un reportaje radial, había explicado que lo que ocurrió «es que la gente que ha tenido planes, la disponibilidad de ese dinero lo ha destinado a la compra y venta de divisas, o sea, en vez de vivir con ese dinero, lo que hacían era como un trabajo». El comentario de Lofiego estaba dirigido a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar Desocupados radicados en Santiago del Estero que supuestamente figuraban como firmantes
de los boletos de adquisición de dólares al BTF en Buenos Aires.
«Se nos quiere hacer creer -expresaron los denunciantes- que familias enteras se unían para recaudar planes de $ 150 cada una y, en vez de utilizarlos para comer, se dedicaban a viajar a Buenos Aires y comprar dólares, en un promedio de 3.100 cada una». Los diputados afirmaron, en cambio, que mediante las maniobras urdidas por las autoridades del banco y de las casas de cambio se evitaban hacer rendiciones ante el Banco Central de la República Argentina.

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