Más presión impositiva 2020 en los municipios

Ambito Nacional

La tasa de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) llegará este año con aumentos de hasta 60% en algunos municipios del conurbano, mientras el incremento promedio rondará 45%.

La mayoría de los intendentes ataron los ajustes de esa tasa, que en provincia se paga en forma separada del impuesto inmobiliario y la definen las Intendencias y los Concejos Deliberantes, al ritmo de la inflación.

Avellaneda será el municipio con mayor incremento, con una suba del 60%, aunque en Quilmes hay autorización para ajustar hasta el 63%.

Lanús, San Fernando y Ezeiza -los tres con el 55% de suba- se acercan al nivel más alto.

El resto de los municipios subirá al menos un 40%, el nivel esperado de inflación para 2020.

Las boletas de ABL, el impuesto municipal más importante, comenzaron a llegar con incrementos superiores a los esperados, sobre todo en comunas donde hay justamente fuertes carencias de alumbrado, de barrido y de limpieza.

Por iniciativa de los intendentes, los concejos deliberantes aprobaron en diciembre los aumentos de tasas.

En general, las votaciones estaban garantizadas por el control político que mantiene la mayoría de los jefes comunales.

La mayoría introdujo cláusulas para que la suba durante 2020 no sea inferior al índice inflacionario del INDEC.

Algunos también sumaron a la fórmula los precios de la construcción.

En Avellaneda, el jefe comunal, Jorge Ferraresi, dispuso una suba del 60% en la boleta de enero, mientras el resto de los otros municipios aplican los ajustes en forma escalonada.

Malestar

Vecinos de Avellaneda firmaron un petitorio para anular la suba, a la que consideran “abusiva” y muy por arriba de las proyecciones de inflación para 2020.

En Quilmes, la intendenta Mayra Mendoza impulsó un aumento del 48% en la tasa de ABL.

Además, está facultada para subir otro 15% durante el año, con que el ABL puede llegar a tener un ajuste del 63%.

Tanto en Avellaneda como en Quilmes hay excepciones y bonificaciones en los barrios de menores recursos.

Lanús, que sigue gobernado por Néstor Grindetti, aplicó un alza promedio del 45% con un máximo del 55%.

En Lomas de Zamora, Martín Insaurralde aplicó un ajuste del 39%, similar al municipio de Esteban Echeverría.

Juan José Mussi, en Berazategui, fijó un incremento inicial que llega al 40%, pero con una cláusula que le permite aplicar un 20% adicional.

En cambio, varios municipios del oeste del Gran Buenos Aires, como Ituzaingó, José C. Paz o Moreno, aplicaron subas que no llegan al 35%, por debajo de la inflación esperada.

Las intendencias deben tener equilibrio en los ajustes a aplicar, porque las tasas de ABL con difíciles de cobrar y la morosidad es alta.

En algunos municipios, sólo 3 de cada 10 casas paga el ABL, y como en ciertos casos hay situaciones dominiales irregulares, el trámite de cobranza es dificultoso y representa altos costos para las Intendencias.

La paradoja de la tasa de ABL en muchos distritos del conurbano profundo es que aún tienen hasta el 75% de las calles de tierra, por lo que casi el único servicio que reciben los vecinos es el alumbrado, y a veces, ni eso.

En el partido La Matanza, donde volvió a gobernar Fernando Espinosa, la suba será de apenas entre 20% y 35%.

En Morón, otro dirigente que regresó, Lucas Ghi, podrá aplicar hasta el 40% en 2020.

En Merlo, Gustavo Menéndez -jefe del PJ bonaerense- impulsó una suba del 45%, en la misma línea que Diego Valenzuela en Tres de Febrero.

Antes de asumir como ministro de Obras Públicas en la Nación, Gabriel Katopodis acomodó la tasa de San Martín hasta el 45%, incluyendo la posibilidad de alcanzar el 55%.

En el norte del conurbano, Jorge Macri podrá aumentar hasta el 50% en Vicente López y su vecino Gustavo Posse, en San Isidro, 20% en enero y otros 15% en marzo, con un artículo que lo faculta para equiparar con la inflación.

En San Fernando, Juan Andreotti está facultado para subir, en las zonas más pudientes, hasta 55%, y en Tigre, Julio Zamora, el 46%.

En esos distrito, la tasa de cobrabilidad del ABL llega al 80%, lo que permite una mayor capacidad de acción a los intendentes.

En los municipios de mayor poder adquisitivo, la tasa de ABL representa el 25% de los recursos, pero en los distritos más pobres no alcanza el 10%.

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