20 de abril 2004 - 00:00
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El francés fue rescatado por Juan Gualberto García, un puestero de 14 años, hoy convertido en una especie de héroe mendocino que exhibe sobre su cuello la Medalla de la Legión de Honor de París, otorgada en 2001 por el presidente de Francia, Jacques Chirac.
En junio de 1930, el mal tiempo castigaba con furioso viento blanco la empinada cordillera. El piloto de la Compagnie Générale Aeropostale que debía llegar a Chile forzó hasta donde pudo la estabilidad en el aire del Potez 25. Pero la inclemencia del tiempo y una falla en el motor precipitó la nave a tierra, en las proximidades de la Laguna del Diamante, en la Argentina.
Henri Guillaumet salvó su vida y comenzó a caminar guiado por una brújula, desafiando el frío, el viento y las nevadas. Siete días después, casi extenuado, con hipotermia y partes de su cuerpo congeladas, divisó el puesto de montaña donde se encontraba Juan García -un niño de apenas 14 años-, que creyó que la figura que se dibujaba entre la espesura del valle blanco era producto de una alucinación.
Tras comprobar el estado del francés, el niño montó al forastero en el caballo y lo trasladó hasta su casa en la localidad de San Carlos, distante a pocos kilómetros del puesto.
Al día siguiente, el piloto fue llevado a un destacamento policial y ésa fue la última vez que Juan Gualberto García volvió a verlo. Sin saberlo, el niño se había convertido en el salvador de uno de los aviadores más importantes de la historia universal del correo aeropostal. Su epopeya en la cordillera argentina fue noticia de tapa de todos los diarios del mundo.
Guillaumet no olvidaría nunca aquel episodio; incluso dicen que tanto la hazaña como el encuentro con el mendocino eran las anécdotas que el aviador mencionaba antes de cada vuelo que realizó durante la Segunda Guerra Mundial, donde murió el 27 de noviembre de 1940, derribado por fuerzas alemanas.
Aquel niño que rescató al francés tiene hoy 88 años y cree que contó demasiadas veces esta historia. Vive en una casa de adobe y vende artesanías de cuero en la Plaza Independencia de San Carlos.




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