20 de octubre 2003 - 00:00
Mitad de nuevos gobernadores tendrá capitales administradas por opositores
-
La Provincia le reclama a Pettovello una deuda de $220.000 millones por el Servicio Alimentario Escolar
-
Salta debate la reforma electoral con el fantasma de la ley de lemas como centro
En muchos casos, la existencia de comicios desdoblados entre gobernadores e intendentes contribuyeron a estos resultados.
En Neuquén, en marzo de 2003, triunfó en la capital el radical Horacio «Pechi» Quiroga, y seis meses después, en la elección de gobernador, fue reelegido Jorge Sobisch, del MPN.
En la ciudad de Santiago del Estero fue reelegido con más de 60% de los votos el 28 de setiembre de 2003 -un año después de la aplastante victoria de la fórmula juarista a la gobernación, entonces integrada por Carlos Díaz y «Nina» Juárez, actual mandataria- un referente del radicalismo provincial, Gerardo Zamora.
Y en Córdoba capital, el 5 de octubre ganó por amplia diferencia los comicios municipales Luis Juez, líder del Frente Nuevo, justicialistas disidentes, enfrentados al gobernador reelecto José Manuel de la Sota.
En otros casos, pese a que las elecciones de gobernador e intendente se realizaron en la misma fecha, capital y provincia quedaron en manos de signo opuesto.
El 29 de junio, mientras que la fórmula justicialista encabezada por José Alperovich se imponía cómodamente en la gobernación, Antonio Bussi, de Fuerza Republicana, ganaba la intendencia de San Miguel de Tucumán.
El 14 de setiembre, aunque el justicialismo santacruceño arrasaba -con casi 80% de los votos- en las elecciones de gobernador, diputados y legisladores, el radical Héctor Roquel se imponía en las elecciones municipales de Río Gallegos.
Y el 5 de octubre, mientras el justicialista José Luis Gioja ganaba en San Juan, el bloquista Conti se imponía en la intendencia capitalina.
Por su parte, en las provincias de San Luis y Tierra del Fuego, la convivencia entre oficialismo provincial y oposición capitalina se produce en un contexto de desdoblamiento electoral y renovación pendiente en el nivel municipal.
En las ocho restantes, el oficialismo provincial coincide con la filiación de la intendencia capitalina. Sin embargo, es interesante destacar que en estos ocho casos, las elecciones municipales y de gobernador se realizaron en la misma fecha, facilitando el triunfo de los intendentes capitalinos oficialistas.
Según las conclusiones del informe, la experiencia muestra que la convivencia entre gobernador e intendente opositor no es fácil: de los 5 casos analizados donde ya convivieron, en la mayoría se han registrado fuertes situaciones de conflicto.




Dejá tu comentario