Al menos así lo dejó entrever Cristian Folgar, subsecretario de Combustibles de la Nación -cartera que depende del ministerio conducido por Julio De Vido-durante su paso por la chaqueña Resistencia, ciudad donde el viernes pasado brindó una conferencia sobre el uso de gas licuado petróleo.
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«Hay muchas posibilidades, y ya las planteó el ministro De Vido. Estamos hablando con las provincias y con un grupo inversor interesado en hacerlo», detalló el funcionario en declaraciones al diario local «Norte». Además, adelantó que se podría tener anuncios oficiales sobre el tema «mucho antes de fin de año». El proyecto caería en manos de un grupo inversor liderado por Techint, y pretende conectar entre sí por primera vez las cuencas gasíferas del norte y sur del país, permitiendo también el flujo de gas boliviano para el consumo en la Argentina y Brasil.
Folgar adelantó que el proyecto se articularía «básicamente, con un sistema de inversión privada», en el que «el Estado va a apoyar y posiblemente participe de la financiación o con mecanismos que faciliten la interconexión de las provincias y la conexión de los usuarios».
«Traer gas de Bolivia no sólo se justifica por exportar al Brasil, sino también por abastecer el crecimiento de la demanda que estamos proyectando en la zona del litoral argentino y el NEA. Si sumamos la potencial exportación al Brasil, el crecimiento de la demanda argentina, más el agregado del NEA, se justifica hacer un nuevo gasoducto», señaló.
Folgar señaló que el proyecto en marcha prevé proveer de gas natural a las cuatro provincias y conectar en Monte Caseros (Corrientes) con el gasoducto que llega de la cuenca sur argentina con destino al Brasil. «Permitiría gasificar Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones y el norte de Santa Fe, conectándonos con nuestra cuenca norte, productora de gas, y también con Bolivia. Para exportar al Brasil, se conectaría con el sistema de gasoductos que actualmente ya llegan a Uruguayana», explicó Folgar.
Se trata de un proyecto muy esperado en el NEA, que tendría fuerte adhesión en las provincias implicadas. «A grosso modo, tomando en cuenta el volumen de gas a transportar y las distancias que recorrería el gasoducto, se trataría de una obra de u$s 500 millones, sin contar impuestos», calculó Oscar Bonfanti, ministro de Obras Públicas de Chaco.
Por su parte, el subsecretario de Combustibles señaló que la empresa GAS NEA seguirá «siendo la distribuidora de la zona» reconocida por el gobierno nacional, por lo que eventualmente será ella la encargada de concretar la red de distribución domiciliaria.
Finalmente, ante la ansiedad que despierta la llegada del gas natural al NEA, Folgar dijo que el gasoducto «para 2005 o 2006 tiene que estar terminado. Si se comienza en 2004, en el invierno de 2006 tiene que estar funcionando».
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