15 de agosto 2003 - 00:00
Oberá: la gran fiesta de los inmigrantes promete récord
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Espectáculos
Como en años anteriores, habrá además espectáculos artísticos para todos los gustos -estarán entre otros La Mosca, Peteco Carabajal, Manuel Wirtz y Julia Zenko-, además de una feria comercial y una artesanal, y una exposición de orquídeas, entre otras opciones. Y no faltará la elección de la Reina Nacional de los Inmigrantes, un sitial que en 1994 ganó la modelo Ingrid Grudke.
El lanzamiento oficial de la XXIV Fiesta Nacional del Inmigrante se realizó el miércoles en Buenos Aires, con la presencia de, entre otros, el subsecretario de Turismo nacional, Ignacio Méndez; su par misionero, Jorge Bettaglio y el presidente de la Federación de Colectividades de Oberá, Julio Barchuk.
La expectativa es tal, que hoy los obereños aseguran que la convocatoria superará largamente las más de 100 mil personas que vivieron la fiesta el año pasado. Las voces más optimistas incluso creen que se duplicará el número de visitantes, por lo que es aconsejable reservar hospedaje con tiempo en Oberá, con la posibilidad de recurrir además a plazas de las cercanas ciudades de Posadas y Alem.
La mayor fiesta
«Es la fiesta mayor de todos los misioneros», dimensionó Bettaglio. La celebración se apoya en una realidad geográfica más que pertinente, con una provincia que tiene 90% de sus fronteras con países vecinos.
La primera convocatoria -allá por 1980- reunió a cerca de 5 mil personas. Hoy la celebración -organizada por la Federación de Colectividades de Oberá- está a punto de cumplir sus Bodas de Plata, por lo que en 2004 la máxima Fiesta Nacional de los Inmigrantes se extenderá durante todo setiembre.
«Oberá es la sede de la fiesta nacional porque su colonización fue realizada en su mayoría por inmigrantes, que comenzaron a llegar a la provincia a principios de 1900 y se establecieron en la zona», explicó Barchuk. Hoy los descendientes de segunda y tercera generación de esa inmigración proveniente de Europa, del Lejano Oriente y de países vecinos mantienen vivo el espíritu de los pioneros.
En lengua guaraní, Oberá es «la que brilla». Además de su bello entorno de bosques naturales, ríos y cascadas -y de estar ubicada a 40 kilómetros de las famosos Ruinas Jesuíticas de San Ignacio-, en setiembre la ciudad sumará además el brillo especial que le conferirá el homenaje a sus raíces.




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