27 de febrero 2008 - 00:00

Obvio: le estallan a Nación pujas docentes de provincias

Previsiblemente, ya le estallan al gobierno de Cristina de Kirchner los conflictos docentes que no logran resolverse aún en las provincias, pese al reciente y frágil acuerdo sellado en paritarias nacionales y a sólo cinco días del inicio del amenazado ciclo lectivo 2008.
La postal incluye masivos pedidos de gobernadores para que Nación vuelva a financiar las subas docentes. Por de pronto, ya el bonaerense Daniel Scioli consiguió un guiño en pesos para hacer frente al aumento de hasta 32%.
Se trata, en rigor, de una nueva demostración del paso en falso dado por los últimos presidentes, que se zambulleron -no sin demagogia- en los entuertos docentes en las provincias cuando la Casa Rosada no cuenta con un solo maestro bajo su órbita.
Pese a los avances en algunos distritos -como en Córdoba, Chaco y el territorio bonaerense que, sin embargo, ahora aparece cuestionado-, en buena parte del interior no fue disipado aún el fantasma de las medidas de fuerza, a partir del pobre resultado que hasta el momento arrojan las trabajosas paritarias provinciales.
Los escenarios más complicados se viven en San Juan, Salta, Santa Cruz, La Pampa, La Rioja y Río Negro, entre otros distritos.
 Movilización
A esos tironeos provinciales se sumará hoy una movilización de gremios docentes con representación en nueve provincias, que marcharán a partir de las 11.30 desde el Congreso de la Nación al Ministerio de Educación, con la intención de rechazar el flamante acuerdo logrado en las paritarias nacionales, que contempla una suba del salario mínimo de 24%, que lo eleva de 1.040 pesos a 1.290 pesos.
Según el secretario general de SUTEBA en La Plata, Guillermo García, allí exigirán «un salario básico unificado, hasta alcanzar la canasta familiar». «Esos 1.290 pesos se conforman con cifras en negro, que en algunas provincias llegan hasta 45% del salario total», advirtió. Este gremio y el de Udocba amenazan en territorio bonaerense con empañar el retorno a clases el lunes, en un impacto que podría afectar a colegios de la zona norte del conurbano.
Los planteos a Nación, sin embargo, no provienen sólo del ámbito gremial, ya que además un numeroso lote de mandatarios -tal como lo anticipó ya este diario- pretende que este año las arcas federales del Ministerio de Educación -que conduce Juan Carlos Tedesco- vuelvan a subsidiar la suba del mínimo a docentes.
Se trata, en rigor, de un mecanismo previsto en la Ley de Financiamiento Educativo -el denominado Fondo de Compensación Docente-, que en 2007 ya benefició a once distritos, además de -por fuera- a la provincia de Buenos Aires, y que alimenta la voracidad de los gremios, con la recaudación récord como argumento leitmotiv y con el gobierno nacional como blanco.
Todo parece indicar que los pedidos de gobernadores crecerán este año, al ritmo de las carencias financieras que atraviesa buena parte de las provincias. Aunque otras razones entran a tallar en la materia. Por caso, hoy el ministro de Hacienda de San Luis, Alberto Pérez, hará en el Palacio Pizzurno un planteo en ese sentido. El año pasado, el gobernador Alberto Rodríguez Saá había denunciado una supuesta discriminación por parte de Nación a la hora de repartir esta clase de fondos.
Por de pronto, ayer el ministro de Educación bonaerense, Mario Oporto, admitió que para hacer frente a la suba de hasta 32% sellada el lunes -que le representará abonar entre 1.700 y 1.800 millones de pesos-, tendrán « una gran ayuda del gobierno nacional». En 2007, Felipe Solá tuvo que penar para recibir en esta materia $ 530 millones. Daniel Scioli tuvo mejor suerte y ya tiene el guiño de Nación.
Tanto rebote hacia Nación no hace más que confirmar el derrotero negativo que sigue mostrando la decisión de los últimos presidentes de ponerse al hombro los conflictos educativos de las provincias cuando la Casa Rosada no cuenta con un solo maestro (son de carácter provincial, municipal, privado o autónomo).
Bien lo saben, por caso, Carlos Menem -quien se compró un problema adicional al crear el vapuleado Incentivo Docente, que luego se le volvió en contra- y Fernando de la Rúa, que tuvo que tuvo que concretar un desembolso excesivo para levantar la carpa docente frente al Congreso. Volvió luego Néstor Kirchner a reincidir en esa política, de la mano de la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo, que compromete a Nación a subsidiar subas en provincias y que abrió paso a una paritaria nacional que hasta el momento no sólo no logró resolver los conflictos, sino que además pegoteó a los cinco gremios docentes en una megafuerza con mayor poder de combate.

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