8 de enero 2008 - 00:00

Ocupas: precios de alquileres instalan inusual modalidad

El elevado costo de los alquileres en el interior del país profundizó una práctica habitual de las grandes ciudades, pero inusual para pueblos y distritos relativamente pequeños como es la usurpación de terrenos fiscales y de propiedad privada. Esta nueva postal contrasta con la sensación de bonanza económica que sigue dejando fuera del sistema a familias que habitan propiedades sin ocupantes pero con dueños.
El caso paradigmático que salió a la luz en estos días fue el de Río Gallegos, en la provincia del matrimonio presidencial. Desde la Navidad, un centenar de familias ocupó terrenos de la Armada Argentina que estaban previstos para espacios verdes, y otros que forman parte del desagüe pluvial natural. También, en la última semana se formó otro asentamiento de ocupas en terrenos linderos al vaciadero municipal.
Este panorama se repite en otras ciudades del Sur y en la provincia de Buenos Aires, tal como le dijo a este diario el presidente de la Unión Argentina de Inquilinos, Radamés Marini. «El Sur en general tiene un aumento muy alto en el precio de los alquileres, con el agravante de que son ciudades reducidas, no tienen recovecos y la gente queda más expuesta. Ante la falta de respuestas se tienen que ir a otros pueblos. En Ushuaia está pasando exactamente lo mismo», explicó Marini.
Como agravante, el crecimiento de la actividad petrolera provocó la explosión de demanda y el aumento de los valores para los inquilinos. La rentabilidad bruta es muy superior a la que se obtiene en los mejores lugares de la Ciudad de Buenos Aires, llegando aún a duplicarla, según un estudio del portal Reporte Inmobiliario.
Las ciudades de Neuquén y Comodoro Rivadavia son paradigmáticas en esta actividad, que transmitió su influencia a las economías locales y también dejó su impronta en el mercado inmobiliario. Esta situación marca un fuerte contraste entre los que pueden asumir los contratos impuestos y la gente que a pesar de tener trabajo no puede comprometerse a un alquiler. La salida i es, entonces, la ocupación ilegal de terrenos.
En Río Gallegos el valor por el alquiler de un departamento de tres ambientes en zonas periféricas oscila entre $ 1.300 y $ 1.600, mientras que una casa en un lugar céntrico puede llegar a los $ 2.500 por mes.
El conflicto en Santa Cruz derivó en una demanda judicial por parte del municipio que obligó a los ocupantes a detener las construcciones que llevaban adelante. Como respuesta, unas 40 familias presentaron sendos recursos de amparo contra el Ministerio de Asuntos Sociales de Santa Cruz y contra la intendencia local.
Por su parte, el subsecretario de Desarrollo Humanitario del Ministerio de Asuntos Sociales, Fernando Márquez, precisó que «se está haciendo una apoyatura al municipio con un trabajo conjunto en lo referente al relevamiento de los terrenos adyacentes al vaciadero».
Rosario marca la misma tendencia y la causa es idéntica a los demás casos señalados. La constante indexación de los contratos de alquiler generó aumentos que superan dos veces y media el índice de inflación.
También en Córdoba, el fenómeno genera alerta en la nueva administración de Juan Schiaretti. «Las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social están muy atentas de que pueda surgir algún conflicto. En caso de que ocurra el ministerio se va a ocupar del tema, y con sus propios medios va a tomar las medidas necesarias», señaló a Ambito Nacional una fuente del gobierno.

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