4 de septiembre 2007 - 00:00

Otro disgusto para Kirchner en Neuquén

Por un lado, anoche, un sector del radicalismo tradicional analizaba seriamente la posibilidad de nominar al actual presidente de la Corporación del Desarrollo Neuquino (Cordineu) -un símil de Puerto Madero-, César Gass, como primer candidato a senador por la fórmula de Roberto Lavagna-Gerardo Morales a través de las boletas del MID (Movimiento de Integración y Desarrollo). Gass es hijo del ex senador alfonsinista Adolfo Gass y hombre clave de la administración del radical K e intendente de la ciudad, Horacio «Pechi» Quiroga, quien no oculta su irritación por la movida del secretario general de la Presidencia. Por el otro, peronistas de trayectoria -como el mercantil Sergio Rodríguez- quieren que se reúna el congreso del PJ local, que no controla el secretario general de la Presidencia, para rechazar esas designaciones.
Si bien Quiroga no alentó a Gass, tampoco puso palos en la rueda para su subordinado político, quien -curiosamente- en las próximas elecciones para intendente apoyará al candidato de la UCR-PJ, por ahora, el radical quiroguista Martín Farizano, quien el domingo derrotó a Oscar Massei, actual diputado nacional del kirchnerismo aunque es un hombre que se identifica con el Frente Grande de Carlos Chacho Alvarez.
 Derrotas
El otro derrotado en estas internas abiertas en el espacio de la transversalidad K en Neuquén es Mariano Mansilla, quien proviene del socialismo y como tal contó con la estructura y el apoyo de los gremios estatales enrolados en la CTA y otras agrupaciones de izquierda. Quiroga -dicen a su alrededor- fue sondeado desde la Casa Rosada para encabezar la boleta de diputados nacionales por la Concertación debido a su inmejorable posición en las encuestas y por tener 90.000 votos propios obtenidos en la última elección para gobernador. Este guiño motivó al candidato a vicepresidente, Julio Cobos, a redoblar la apuesta: «Queremos a Quiroga como senador», martilló en Olivos.
Pero cuando todo hacía suponer que la Concertación UCR-PJ ampliaría su base de alianzas incorporando a los partidos que habían ido por afuera en esa compulsa del 3 de junio pasado para enfrentar al candidato del gobernante MPN, Jorge Sapag -se adjudicó el triunfo bajo la promesa de alinear a la provincia en la constelación del planeta K, llevado de la mano por el gremialista petrolero Guillermo Pereyra, de fluido diálogo con Julio De Vido e incluso con Néstor Kirchner-, apareció Parrilli con una propuesta que tuvo como principal virtud irritar a peronistas y radicales por igual. Ninguno de los dos partidos le reconoce a los nombres propuestos por el funcionario de Kirchner, aunque no de Cristina Fernández, la jerarquía necesaria para integrar las listas a diputados y senadores nacionales.
El pasado jueves 30, mientras los Kirchner lanzaban besos y mimos a una variopinta multitud de peronistas de Miguel Pichetto, Carlos Soria y Osvaldo Nemirovsci; radicales de Miguel Saiz, otro gobernador radical K, y Pablo Verani, ex gobernador alfonsinista que apoya con disimulo; socialistas y otras agrupaciones de izquierda, Parrilli le planteó sin anestesia a Quiroga -invitado al palco por el matrimonio presidencial- que «los candidatos de Néstor y Cristina» -en realidad sus propios candidatos- son el actual funcionario de la Cancillería, Marcelo Fuentes, hijo de un ex ministro de Felipe Sapag -tío del gobernador electo- y su hermana Nancy Parrilli para la senaduría. El cuadro se completa con Hugo Pannessi, actual intendente de Villa La Angostura y compañero de fórmula de Quiroga, y Beatriz Gentile, actual diputada provincial alejada del ARI de Elisa Carrió, para la diputación nacional.

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