Agosto: "Nos guste o no, economía y salud van de la mano en una pandemia"

Ambito Nacional

El ministro de Economía de Santa Fe repasó cómo afectó el covid en el plano económico. Analizó la necesidad de otorgar asistencias a sectores afectados y el posible impacto de nuevas restricciones.

mPeriodista: ¿Qué balance hace de la economía de la provincia a un año de la pandemia?

Walter Agosto: Santa Fe tuvo un año duro en 2020, pero ha logrado restablecer un ordenamiento fiscal que era imperioso. Sobre todo porque a inicios de nuestra gestión había un deterioro fiscal importante, un déficit y una deuda de corto plazo que generaba dificultades y tensiones en el accionar cotidiano. Eso se fue profundizado con el advenimiento de la pandemia, porque se plantearon nuevas demandas y necesidades en materia de gasto público. La caída de la recaudación de la provincia llegó a rondar 25% en términos reales en algunos meses. Ya en los últimos cuatro meses se empezó a evidenciar una recuperación a medida que se levantaron restricciones. Esto también se vio a nivel país, con signos de reactivación. Pero en ínterin hubo que realizar una reasignación presupuestaria muy importante para cumplir con las demandas: al sector salud, básicamente en insumos y recursos humanos, a las necesidades elementales de sectores vulnerables, y a los sectores más afectados por la pandemia.

P: ¿Cómo financiaron ese aumento de gastos con menos recaudación?

W.A.: Hemos logrado restablecer un equilibrio que durante muchos meses contó con el uso de crédito doméstico. Tomamos asistencia financiera de bancos y del Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial. También recibimos, desde el Gobierno nacional, Aportes del Tesoro. Hay que recordar que eran tiempos de mucha incertidumbre y que hace un año no se conseguían los barbijos. Contamos con el apoyo de Nación.

P: ¿Pasó lo peor de la pandemia? ¿Cuál es la situación este año?

W.A.: Ya el primer trimestre fue diferente, porque hay indicadores de reactivación que fueron importantes. Habrá que ver ahora, con el impacto más severo de la segunda ola. Es algo que está por verse.

P: ¿Tienen mediciones de cuánto puede afectar las restricciones en AMBA en la recaudación provincial?

W.A.: Es complejo hacer previsiones, sobre todo proyectar el impacto de las ultimas medidas. Hay una situación heterogénea en el país, con realidades distintas en cada provincia, y donde AMBA determina el comportamiento económico. Trabajamos con análisis y proyecciones, pero tendremos que dejar pasar un tiempito. Por lo pronto, todavía no se ve un impacto en Santa Fe respecto a la recaudación. Eso es un dato concreto.

P: ¿Hay margen desde lo económico para cerrar actividades y mantener subsidios?

W.A.: Estamos en un contexto de restricciones fiscales, esa situación se acarrea desde antes de la pandemia, pero de todos modos esto es un análisis de equilibrio. En pandemia no se puede atender solo una parte de la política pública: salud y economía, nos guste o no, van de la mano. Entonces el equilibrio es difícil de lograr. La crisis es humanitaria, no solo económica. Se trata de paliar esa situación tratando de afectar lo menos posible, es un rompecabezas difícil de armar en un mundo de restricciones, con ejemplos que vienen tanto de países de la región como desde países desarrollados, que buscan ese equilibrio salud-economía. No se pueden hacer apreciaciones terminantes. Se evalúa cotidianamente. Al cierre de cada día se hace una evaluación, como la que estamos hablando. Todo es muy dinámico.

P: En esa línea de asistencias, presentaron días atrás una línea de crédito para pymes por $26.500 millones. ¿De qué se trata el programa?

W.A.: Tenemos un programa de financiamiento global, desde hace mucho tiempo, con Banco Nación. Ahora, estos $26.000 millones de pesos equivale al 9% del stock de crédito que tienen todo el sistema financiero en Santa Fe en este momento. Es un programa de ejecución plurianual, con un fuerte componente de subsidio de tasas. Involucra a 13 sectores en distintas franjas. La recuperación económica es heterogénea, la evolución de cada sector tiene su propia dinámica, y las pymes necesitan de estos apoyos. Hay otro sector que es el más castigado y requiere de otros instrumentos más directos. Estamos potenciando estas herramientas al máximo. También hay programas propios que se vienen llevando adelante con Fondep de otorgamiento de préstamos. También avanzamos con aportes de garantías. En la provincia también hay sectores a los que hay que garantizarle liquidez a través de diferimiento fiscal, congelamiento de tarifas, asistencias… es el set de emergencias que se pudo armar. Lo apasionante de la formulación de políticas públicas es que hoy se resuelve de un día para el otro.

P: ¿Lo preocupó el dato de inflación de marzo?

W.A.: Siempre es preocupante, es una de las variables que el gobierno tiene en la mira y que está tratando de apuntalar. Marzo tiene un plus por cuestiones estacionales, siempre pasa lo mismo. Tenemos que ir observando qué pasa, pero el Gobierno nacional está desplegando instrumentos para tener bajo control lo establecido en el Presupuesto.

P: Cada año las provincias plantean que es imposible cumplir con la baja de alícuotas que impone el Pacto Fiscal, ¿cree que debería revisarse ese acuerdo?

W.A.: El Pacto Fiscal está cruzado por una economía que hace mucho tiempo no crece. Y toda reforma que apunte a reducir impuestos requieren que haya crecimiento. A eso hay que agregarle la pandemia. Es bueno armonizar políticas fiscales nacionales y subnacionales, pero el contexto de caída de la actividad económica de 2018 y 2019 empezó a poner en jaque esto. La adenda no es algo que el gobierno actual resolvió unilateralmente. Implementar eso en este contexto era complejo; y ahora es más complejo. No obstante, Santa Fe tiene alícuotas que están por debajo del limite.

P: El año pasado, con la disputa entre Buenos y CABA muchas provincias plantearon la necesidad de replantear la ley de coparticipación, ¿está de acuerdo?

W.A.: Sí, merece una rediscusión. Todos los actores económicos y políticos lo comparten, pero el requerimiento de consenso es muy alto. Y vuelvo al tema: ese tipo de reforma debe pensarse en una economía en crecimiento. Modificar la ley de coparticipación requiere casi unanimidad y en contracciones es difícil de lograr. Convengamos que la modificación también ha fracasado con otras perspectivas: evidentemente el alto consenso requerido es el talón de Aquiles. La reforma de la Constitución le ponía como plazo 1996. El régimen actual es ineficiente e inequitativo. Hay desequilibrios verticales entre Nación y las provincias, y desequilibrios horizontanles entre provincias con mismas características pero con régimen de distribución diferente. Pero no son temas que puedan prosperar en este contexto.

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