5 de diciembre 2007 - 00:00
Paro petrolero complica regreso de los Kirchner a Santa Cruz
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La adhesión del sindicato que lidera Guillermo Pereyra a la protesta que desde hace casi dos semanas lleva adelante el santacruceño Héctor «Chaco» Segovia se activó luego del fracaso ayer de las negociaciones disparadas en el Ministerio de Trabajo nacional, a instancias del propio Presidente.
Amargo panorama para Néstor y Cristina Kirchner, quienes sueñan con desembarcar el próximo fin de semana en la Patagonia sin conflictos en el horizonte, para acompañar las asunciones de Mario Das Neves en Rawson (el sábado), y de Daniel Peralta en Río Gallegos (el domingo), en la previa al traspaso presidencial del lunes en Buenos Aires.
Sin embargo, la intervención directa en el entuerto del santacruceño saliente -convocó él mismo a Segovia a Buenos Aires- y de Peralta (recibió a los petroleros en su propia casa el pasado jueves) no permitió hasta el momento llegar a un acuerdo.
Segovia y Pereyra integran -junto al gremio del chubutense Mario Mansilla- el poderoso Bloque Patagónico petrolero, de aceitados contactos con autoridades nacionales, fundamentalmente con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.
En el caso de Santa Cruz, la medida de fuerza contra Skanska -que incluye piquetes- paraliza la producción de petróleo y gas en yacimientos de Petrobras, aunque también afecta -por adhesión del resto de los trabajadores- a Sipetrol y Chevron.
En la tierra natal de Kirchner, Skanska brinda servicios a la petrolera brasileña. En el caso de Río Negro y Neuquén, en cambio, no opera la polémica empresa -ligada a acusaciones de sobornos en el marco de la concreción de obras públicas nacionales-, por lo que la protesta activada ayer -en principio, por 24 horas, aunque con la amenaza de al menos otro paro de 48 horas- fue dirigida directamente a Petrobras.
Los trabajadores reclaman el pago de tickets y viandas adicionales en concepto de horas extra. El pasado lunes, según fuentes gremiales, se había arribado a un «preacuerdo verbal» por el cual la empresa ofrecía una bonificación de 560 pesos hasta tanto se reuniera una mesa de negociación para dirimir el reclamo original. Sin embargo, las conversaciones naufragaron ayer, por lo que los dirigentes petroleros seguirán en Buenos Aires, a la espera de un encuentro que se concretaría en las próximas horas.




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