13 de marzo 2008 - 00:00
Porretti: renunció todo su gabinete
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Los dirigentes habían ordenado investigar la gestión pinamarenses previas al 10 de diciembre, y también la posterior a esa fecha.
Las dimisiones se sumaron así a un nuevo rechazo al pedido de eximición de prisión que presentara Porretti no bien estallado el caso a principios de febrero, pero esta vez por parte de la Justicia de Garantías de Dolores.
Roberto Coria, asesor en el área de discapacidad del municipio y Martín Cigarreta, del área compras, quienes dijeron hablar en nombre de directores y secretarios, señalaron que «se le solicitó al intendente el pedido de licencia, él aceptó y luego cambió de idea, por considerar que de esto se tiene que hacer cargo».
El martes pasado, la Cámara de Apelaciones de esa localidad era la que le había denegado la chance de no ser detenido, y a pesar de que también había ratificado la prisión de su ex secretario de gobierno, Aldo Leonián, ayer se le concedió la prisión domiciliaria». La resolución favorable estuvo a cargo del juez de Garantía Gastón Giles, quien consideró que «no hay riesgo de que se escape, y porque el funcionario aduce problemas de salud».
Por otro lado, el intendente salió nuevamente ayer en su característica movida mediática, a decir que «quienes lucraron siempre con la noche de Pinamar, han cumplido su objetivo y ahora están tranquilos», en alusión a los empresarios nocturnos que lo acusaron por el supuesto delito.
Una vez más volvió a negar que el del video brindado a la Justicia por los acusadores fuera él, y aprovechó también para señalar, poniéndose en lugar de víctima, que la situación por la que está pasando «es totalmente injusta».
Asimismo criticó el hecho de que la Gendarmería Nacional (encargada de analizar la filmación en donde se ve supuestamente al intendente extorsionar a los empresarios) no se expida sobre ese video.
«Ese organismo no dice nada si ese video es auténtico o no», reprochó y se impacientó Porretti ante las cámaras de televisión que pudieron ingresar a su despacho en la municipalidad.
Tratando de quitarle responsabilidad, su vocero, Martín Camargo, había sospechado hace dos días de lo raro que resultaba ser la decisión judicial.
«Si Porretti hubiese estado más comprometido en esta situación, la Cámara hubiera bajado directamente la orden de captura en forma inmediata», fue el razonamiento de Camargo sobre su jefe.




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