19 de marzo 2007 - 00:00
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«El Estado ha puesto mucho y ha dado muestras suficientes de cuál es su voluntad por negociar esto, más esfuerzos que esta vez pocas veces se ha hecho», dijo al respecto el ministro de Trabajo bonaerense, Roberto Mouillerón, en referencia a la oferta rechazada el jueves pasado, en medio de protestas y paros de los gremios ATE y UPCN. Ese día, el gobierno propuso llevar el mínimo a
$ 970 y, además, agregar $ 110 al básico. Aun así, Mouillerón dijo ser «optimista» por el resultado de la paritaria de hoy.
Recursos
A su vez, el ministro de Economía, Carlos Fernández, anticipó que no habrá más recursos para repartir en salarios, por lo que cualquier modificación de la oferta debe moverse dentro del margen de los $ 300 millones que tiene previsto gastar el Estado provincial según su presupuesto.
El antecedente más cercano en materia de negociaciones salariales en la provincia conduce al caso de los docentes, que lograron el aumento esperado -inspirado en el piso de
$ 1.040 que anunció el Ministerio de Educación nacional- bajo amenaza de no iniciar las clases. El costo total de la suba a los maestros llega a entre $ 1.100 y $ 1.500 anuales y su aprobación significó la renuncia del ministro de Economía, Gerardo Otero.
Desde el gobierno se apunta a un aumento de $ 200 para llevar el mínimo a $ 970 y la incorporación al sueldo básico de los $ 110. El problema aquí es que de este último monto, $ 100 ya son cobrados por los trabajadores, en concepto de sumas remunerativas, de modo que sólo $ 10 serían de aumento real.
Además, por tratarse de una suma fija, la suba impactará en términos reales -«de bolsillo»- más en algunos sectores que en otros. Por ejemplo, quienes verán aumentados efectivamente sus sueldos serán los porteros y auxiliares de las escuelas, que en su mayoría cobran el mínimo establecido en la garantía salarial. En cambio, los más «perjudicados» serían algunos administrativos, el personal de Rentas y los enfermeros, que trabajan con un régimen de 48 horas y ya cobran por encima de la actual garantía salarial de $ 770.
De este modo, el Sindicato de Salud está en pie de guerra ante el ofrecimiento oficial. Los enfermeros tienen un régimen laboral de 48 horas semanales, lo que hace que sus sueldos superen la garantía salarial propuesta de $ 970. «Sobre 20.000 empleados, hay sólo uno que cobra menos que ese monto», dicen en el gremio, donde se informó que el sueldo promedio es de
$ 1.100.
Desde este sector, así como empleados de Rentas y judiciales, buscarán que se aplique una relación proporcional. Así, si el nuevo mínimo será de $ 970 para quienes trabajan 30 horas por semana, en el caso de las 48 horas debería rondar los $ 1.500. A su vez, también hay reclamos por aumentos proporcionales que eviten el achatamiento de la pirámide salarial.
Los trabajadores de la Ley 10.430 a los que se les hizo la oferta salarial y con los cuales hoy se seguirá negociando representan 16,2% del total de los empleados de Buenos Aires, sumando unos 103.000 efectivos. Un 52,7% del total está conformado por los docentes, mientras que las fuerzas de seguridad (policías y penitenciarios) rondan 16,3%. El personal de hospitales representa 3,7% y los judiciales 7,7%. Suma 3,3% otros regímenes de la administración provincial.
Esas proporciones son tomadas por algunos gremios para sustentar su reclamo de aumento. Dicen que la masa salarial de $ 300 millones que destina la provincia para esta mejora es «baja» en relación con la otorgada proporcionalmente a los docentes. «Falta 4% más de masa salarial para llegar a 16,2% que representamos los de la Ley 10.430», sostienen. Y en ese marco, algunos gremios exigen que para cumplir con las proporciones, la masa salarial aumente en $ 87 millones.



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