Larroque: "Buscamos que la provincia más rica deje de tener un Estado pobre"

Ambito Nacional

El funcionario de Axel Kicillof, a cargo de la cartera de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, está al frente de las negociaciones por la toma de Guernica. El plan para lograr una desocupación voluntaria del terreno y el impacto de la pandemia en los sectores más vulnerables.

Tras el pedido del Ejecutivo bonaerense, la Justicia pospuso en los últimos días el desalojo en Guernica y, de esta manera, la Provincia ganó dos semanas en su objetivo de lograr una desocupación voluntaria. De las 2.400 familias que tomaron el predio de casi 100 hectáreas en el partido de Presidente Perón, ya son cerca de 400 las que firmaron el acta de compromiso para su relocalización.

Al frente de las negociaciones se encuentra el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, quien desde hace algunas semanas se instaló en el lugar como parte de un dispositivo interministerial que busca negociar mano a mano con las personas involucradas. “Obtuvimos un tiempo necesario para consolidar la segunda fase del plan de contingencia que le presentamos al juez, cuyo primer paso tenía que ver con un censo que ahora nos permite hacer un registro más pormenorizado de la situación de cada familia a los efectos de elaborar una solución para cada una de ellas”, dijo.

Periodista: ¿Qué tipo de solución es la que está ofreciendo la Provincia?

Andrés Larroque: Nos estamos comprometiendo a resolver la problemática de dichas familias una vez que se compruebe el estado de necesidad a través de dos fases: la solución urgente y la de fondo.

P.: ¿Por qué cree que se demoran los acuerdos?

A.L.: Porque es un proceso de diálogo. Ahora puede haber una situación de relajo en función de que pasamos de estar a horas de un desalojo. Ya les propusimos a las organizaciones que participan de la toma retomar la mesa de trabajo conjunto que había quedado obturada a partir de las situaciones de tensión que se dieron la semana pasada. Insistimos en que la mejor salida es que las familias se acoplen al acta de compromiso.

P.: ¿La tensión se dio a partir de la intervención de sectores politizados?

A.L.: Nosotros abogamos porque las organizaciones que participan en la toma comprendan que hoy tenemos un escenario completamente distinto. El lanzamiento del plan de suelo, vivienda y hábitat y la presencia de un dispositivo interministerial para resolver el conflicto es una muestra clara. Tienen todas las condiciones y nuestra predisposición para encontrar una resolución. Y espero que justamente lo que se busque sea la respuesta a la situación y que no haya elementos que entorpezcan el conflicto.

P.: ¿El hecho de que algunas familias ya hayan firmado el acta puede provocar un efecto cadena?

A.L.: Queremos que la desocupación se dé de manera voluntaria porque hay dos cuestiones centrales que así lo posibilitan: la asistencia concreta en materia de urgencia que tienen las familias a través de nuestro Ministerio y el hecho de que haya una política de fondo que justamente tiene previsto la realización de 85 mil lotes con servicios. Y para llegar a eso se genera la creación del registro de suelo urbano de la Provincia a los efectos de poder tener una oferta que dé cuenta de la problemática del hábitat en general y en particular de Guernica.

P.: En un análisis macro, ¿cómo llega la Provincia a esta situación de drama habitacional?

A.L.: Hay un onda larga que tiene varias décadas y que tiene un eje en la hegemonía de un modelo basado en el protagonismo del sistema financiero. Eso en Argentina generó un proceso de desindustrialización y un problema estructural en materia social y también en lo cultural. A pesar de esto hubo un proceso reciente, durante el 2003 y el 2015, cuando se hizo un esfuerzo enorme por revertir esa tendencia macro. Pero claramente los cuatro últimos años significaron un golpe muy duro. Está claro, además, que la pandemia agudizó y complejizó la problemática. Pero el país es parte de una tendencia larga que dejó marcas en el tejido social.

P.: Y en ese sentido, ¿cuál es la importancia de un Estado que interviene?

A.L.: Creemos en la presencia del Estado como dinamizador. Articulando con todos los sectores. Desde el sector privado a las representaciones sociales que tienen un rol a la hora de desarrollar el país y la provincia. Muchas de las cosas que se padecen hoy en materia social tienen que ver con el repliegue del Estado. Por eso es importante cambiar la matriz y modificar el modelo económico para generar puestos de trabajo, que es la política social fundamental.

P.: Hay sectores que comparan esta situación con la de 2001. ¿Qué opinión le merece?

A.L.: Hay un impacto fuerte, pero hay una red de contención muy grande. Como militante social conocí en el 2000 una crisis muy profunda que hacía imposible llevar adelante la realidad. Si bien estamos frente a una situación compleja hay que destacar la rápida acción del Gobierno que desde el día uno de la pandemia se ocupó de los más postergados. Y en ese sentido se construyó un diseño de contención que no resuelve pero que resulta un paliativo que ayuda a temperar la situación compleja que se vive.

P.: Y en ese esquema, ¿cómo analiza la situación de la Provincia?

A.L.: Hay un problema estructural en el financiamiento de la Provincia, un rezago que es ostensible y que comenzó a saldarse a partir de la recuperación de este punto de coparticipación de parte de la Ciudad. Pero la brecha sigue siendo muy amplia. Buscamos que la Provincia más rica deje de tener un Estado pobre para que sea más equitativa esa ecuación y que el Ejecutivo tenga más instrumentos para resolver las urgencias del conjunto de la sociedad.

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