Un scrum suspendido, apoyo a la convocatoria a sesión en el Senado y desaire a la CGT: la Casa Rosada consiguió en los últimos días distintos guiños de los gobernadores rumbo a la discusión por la reforma laboral en la Cámara alta el próximo 11 de febrero. Como contrapartida, las provincias esperan ahora un gesto para compensar las pérdidas en Ganancias que incluye el texto original.
Reforma laboral: gobernadores esperan gesto por Ganancias tras nuevos guiños a Nación
Mandatarios dialoguistas desactivaron cumbre en el CFI y prestaron firmas para la convocatoria a sesión en el Senado. También esquivaron fotos con la CGT, que se apoya en los caciques peronistas para bloquear el proyecto.
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Patricia Bullrich cree que "no va a haber problemas" para aprobar la reforma laboral y le pide a los gobernadores "ir adelgazando" los Estados
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Sin acuerdo: se suspendió reunión de gobernadores por la reforma laboral y persisten dudas por coparticipación
Los gobernadores esperan compensación por la quita de Ganancias.
Los caciques planeaban un encuentro en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) el pasado miércoles para presionar a Javier Milei y explorar caminos para morigerar el golpe a la coparticipación que significará la modernización laboral. La convocatoria, impulsada en el tramo final por el peronismo, terminó cayendo en saco roto y evitó una foto incómoda para el Gobierno pero también para algunos mandatarios subnacionales.
Rápidos de reflejos, en Balcarce 50 salieron a colgarle la medalla al ministro del Interior, Diego Santilli, a cuyas gestiones le adjudicaron el naufragio de la cumbre.
Lo cierto es que, más allá de la intervención libertaria, el mitín estaba en duda de antemano. Varios líderes querían ahorrarse una postal que le generara ruido en las conversaciones con Nación. Los aliados Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco), Claudio Poggi (San Luis) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) avisaron de antemano que no formarían parte.
Otros gobernadores de corte dialoguista admitieron nunca haberlo tenido en agenda. En las horas previas a su suspensión, el encuentro había quedado reducido a un llamado de los jefes provinciales opositores, hoy representados por Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur).
En el medio, el cordobés Martín Llaryora y su vecino santafesino Maximiliano Pullaro esquivaron un encuentro con la conducción de la CGT, que planeaba una gira federal para sumar voluntades contra el proyecto. Sin aval de los caciques por fuera de la órbita PJ, ahora los gremialistas apelan a los gobernadores peronistas para hacer caer la sesión y patear la discusión para adelante.
El miércoles, los triunviros Oscar Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo mantuvieron un encuentro virtual con Kicillof, Quintela, Insfrán y Melella. También participaron el pampeano Sergio Ziliotto y el santiagueño Elías Suárez, todos los caciques del a órbita celeste.
Aunque mantiene un diálogo fluido con la gestión Milei, Ziliotto no se corre de su faceta opositora. De hecho, en su reunión con Santilli y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, llevó una agenda propia de reclamos para no caer en la discusión por la reforma laboral, a la que volvió a rechazar, al menos en su versión original. "Son reformas necesarias, pero sin la participación de todos los actores no van a tener asidero. Creo que ese debate tiene que estar incluido a mayor cantidad de actores", aseguró.
Guiño de los gobernadores en el Senado
En espejo, La Libertad Avanza (LLA) logró convocar a sesión en el Senado para debatir la reforma laboral. Será el próximo miércoles 11 de febrero. La particularidad del caso es que el llamado al debate contó con respaldos de senadores con terminales en mandatarios dialoguistas, lo que permite tener una aproximación al sistema de respaldos con el que cuenta el Gobierno.
El pedido fue suscripto por alfiles de gobernadores provincialistas. El misionero Carlos Arce, quien reporta a Hugo Passalacqua, y la neuquina Julieta Corroza, espada de Rolando Figueroa, son dos de ellos. También de la chubutense Edith Terenzi, cercana a Ignacio Torres: del peronista Carlos Camau Espínola, quien cerró filas con Juan Pablo Valdés en Provincias Unidas; y de la tucumana Beatriz Ávila, de estrecho vínculo con Osvaldo Jaldo.
De hecho, Jaldo se reunió este jueves con Ávila en la Casa de Gobierno de Tucumán, en un encuentro del que también participó la senadora Elia Fernández de Mansilla, los dos representantes del norteño en la Cámara alta. En el encuentro, el dirigente reafirmó su postura de "acompañar el desarrollo y la generación de empleo, con un Estado presente, defendiendo el trabajo digno y construyendo consensos que cuiden a nuestra gente y al futuro de Tucumán".
No obstante, puso el acento sobre "la necesidad de resguardar los derechos de las trabajadoras y los trabajadores, como así también los intereses de Tucumán".
El Gobierno espera contar con esos dos votos tucumanos y también con el respaldo del catamarqueño Raúl Jalil, el otro peronista díscolo, quien tiene influencia sobre el senador Guillermo Andrada. Andrada integra la bancada Convicción Federal, una escisión de Unión por la Patria que nuclea a legisladores reactivos al kirchnerismo: Carolina Moisés (Jujuy), Fernando Rejal (La Rioja), Fernando Salino (San Luis) y Sandra Mendoza (Tucumán).
Este miércoles, la bancada se reunió con el titular de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Ricardo Diab, y con gremios de prensa, peluqueros, viajantes y choferes. "Derogar no es modernizar. Es quitar el piso básico de derechos adquiridos", apuntaron, y destacaron que "esta reforma laboral, disfrazada de modernización, deroga estatutos específicos que protegen a esos sectores".
Diego Santilli, por su parte, continúa al frente de las conversaciones con los gobernadores. El miércoles recibió al correntino Juan Pablo Valdés, otro de los líderes que marcó voluntad de acompañamiento, aunque con reparos. Por el momento, la Mesa Política de la Casa Rosada se muestra intransigente y sostiene el proyecto tal como está.
Bullrich calentó la antesala del debate con un mensaje dirigido a los distritos. "Los Estados provinciales tienen que ir adelgazando para que las empresas puedan ser más productivas y por eso queremos bajar los impuestos. Son dos filosofías”, advirtió.
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